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Cuba, el tema olvidado en la carrera por el Congreso de Florida

Ejecuciones hipotecarias récord, el aumento del desempleo y la siempre cambiante demografía electoral de Miami han alterado el panorama para tres caldeadas campañas congresionales en el sur de la Florida, con la sorpresa de dejar a un lado el tema de Cuba.

En el pasado, el tema de Cuba ha sido dominante y dado a tres republicanos cubanoamericanos de línea dura una ventaja entre electores igualmente motivados. Pero con los problemas económicos y distritos electorales cada vez más diversos, el debate sobre Cuba básicamente se mantiene sólo en la radio en español mientras los candidatos intercambian críticas en materia de impuestos, comercio y capacidad de liderazgo.

En el Centro de Actividades de La Pequeña Habana, la semana pasada el grito de ¡Viva Cuba Libre! era reemplazado por conversaciones sobre temas económicos.

Sólo Raúl Martínez, ex alcalde de Hialeah, demócrata que se postula contra el titular republicano Lincoln Diaz-Balart, mencionó la isla, y sólo de pasada, una referencia nostálgica.

"¿Cuba? ¿Para qué mencionar a Cuba? Es triste, pero Cuba es una causa perdida'', dijo Lucas Ravelo, de 83 años y vecino de La Pequeña Habana. Otrora apasionado por el derrocamiento de Castro, ahora dice que le preocupan más su cheque del Seguro Social y los problemas económicos.

Una encuesta reciente indica que Cuba es sólo un tema secundario, incluso entre los cubanoamericanos, quienes citaron la economía como su principal preocupación.

"El tema principal de estas elecciones es la economía'', dijo el encuestador Darío Moreno, que ha realizado encuestas entre los electores en las tres campañas congresionales para el Canal 23, de Univisión. "Cuando a la gente le preocupa perder su empleo, su casa, el impacto [del tema] cubano disminuye''.

Mario Diaz-Balart, hermano de Lincoln Diaz-Balart, se enfrenta a Joe García, ex presidente del Partido Demócrata de Miami-Dade. Por su parte, Ileana Ros-Lehtinen se enfrenta a Annette Taddeo, empresaria de Pinecrest.

Los titulares --que defienden las restricciones de línea dura contra Cuba y han sido criticados por sus rivales como concentrarse en el tema de la isla-- enfrentan su primer reto significativo en una reelección y han tratado de ampliar su cartera política más allá de la política hacia Cuba, alabando en actos de campaña los fondos federales que han conseguido para el sur de la Florida.

"La gente quiere escuchar lo que hacemos para que la economía se recupere'', dijo Lincoln Diaz-Balart, que el domingo se dedicó a atender a su electorado, saludando a un grupo de exiliados mayores en el Club Big Five de Miami-Dade. "Ellos quieren un plan de acción''.

Los demócratas alegan que las perspectivas económicas, junto con los cambios demográficos en el distrito --un número cada vez mayor de hispanos no cubanos, electores demócratas e independientes-- crean nuevas oportunidades para los demócratas y obligando a todos los participantes a afinar sus mensajes.

"Los independientes, los afroamericanos, los hispanos no cubanos, los anglos, esa ha sido nuestra estrategia siempre'', dijo Taddeo. "Tengo que decirle que son los medios los que preguntan sobre Cuba. El resto quiere saber cómo va la economía''.

Las cifras de inscripción de electores muestran que los tres distritos han perdido una mayoría republicano antes enorme. Aunque la campaña entre Lincoln Diaz-Balart y Raúl Martínez es la que más cobertura noticiosa ha recibido, Mario Diaz-Balart puede resultar más vulnerable: el distrito creado por él mismo en el 2002 es cada vez más joven y menos republicano. Los republicanos mantienen la ventaja, pero sólo es de 3.364 electores, cuando era de 21,818.

Los demócratas también tienen la esperanza de beneficiarse de un esperado aumento de votantes demócratas estimulados por la candidatura de Barack Obama. Una participación grande de votantes en vecindarios afroamericanos como Richmond Heights y Goulds podría beneficiar en particular al oponente de Mario Diaz-Balart, Joe García, quien ha hecho campaña en las iglesias afroamericanas de todo el distrito, repartiendo abanicos que lo muestran estrechando la mano de Obama.

"Hemos ido a ferias en Homestead, picnics en Immokalee, reuniones de las asociaciones de propietarios en Golden Gate'', dijo García. "Si estás haciendo un asado en barbacoa en el distrito con mucho humo, yo me puedo aparecer''.

El distrito tiene el mayor número de colomboamericanos de cualquier otro del país y los candidatos han polemizado sobre cuál de los dos brinda mayor apoyo al acuerdo de libre comercio con Colombia. Diaz-Balart trajo la semana pasada a un importante republicano de la Cámara de visita a un importador y distribuidor colombiano de flores en el Doral, haciendo alarde de su apoyo al acuerdo, que ha sido obstaculizado por los demócratas de la Cámara.

Tanto Lincoln Diaz-Balart como Martínez tienen oficinas de campaña en el corazón cubano del distrito, Hialeah, que conforma alrededor de un tercio del distrito en general. Aunque los votantes de Hialeah son mayoritariamente republicanos, Martínez tiene la esperanza de sacar ventaja a sus años como el alcalde popular de la ciudad para convencer a algunos de cambiar de bando.

El alcance de las campañas se extienden también a los precintos de tendencia demócrata de Broward, donde ninguno de los dos es muy conocido y Cuba es una preocupación aún más lejana. Aquí es donde Martínez necesita un apoyo mayor para compensar el de Diaz-Balart en los baluartes republicanos de Sweetwater y Doral en Miami-Dade. Diaz-Balart se ha jactado entre la gran comunidad nicaragüense de esa área de haber defendido proyectos de ley para evitar la deportación de los nicaragüenses.

Diaz-Balart va de puerta en puerta en Broward la mayor parte de los fines de semana y Martínez, que cuenta con el apoyo de muchos demócratas electos del condado, celebra frecuentes tertulias para tomar café.

"El hecho de que ha sido acusado de corrupción no me parece bien'', dijo Mercedes Copeland, enfermera de Pembroke Pines, refiriéndose al fallo de culpabilidad contra Martínez por corrupción, que se desestimó en la apelación.

Copeland, afroamericana inscrita como independiente, planea votar por Obama y Lincoln Diaz-Balart --quien se apareció a la puerta de su casa un sábado reciente en busca de apoyo y le entregó un volante que enumeraba sus esfuerzos en favor de Broward.

Pero Martínez visita áreas que Diaz-Balart ignora, cortejando a electores que afirman que reciben de buen grado la nueva competencia.

"Siempre han sido los Diaz-Balart'', dijo Frabk Shuflet, propietario de un pequeño negocio en Miami Lakes que votó adelantado por Martínez. "Todos estamos muy entusiasmados con las campañas'', dijo.

Los analistas políticos han presentado los retos electorales a los Diaz-Balart como un referendo sobre si los cubanoamericanos más jóvenes están cansados de la política del exilio. De hecho, los demócratas se han ganado a un número cada vez mayor de jóvenes cubanoamericanos que se alínean con la la oposición de ese partido a las restricciones que limitan a una vez cada tres años las veces que pueden viajar a la isla.

"Yo me cambié de partido después de eso'', dijo Luis Sierra, de 34 años, vecino de Hialeah que recuerda con agrado la alcaldía de Martínez y votó por él la semana pasada. "Los republicanos me perdieron con esa medida''.

Pero al menos por ahora, los titulares pueden contar con electores como Inés Cabrera, de 84 años, que vino de Cuba en 1969 y ya votó por John McCain y Mario Diaz-Balart.

"El se ha portado bien con la gente. Cada vez que tienen un problema, trata de ayudarlos'', dijo la mujer de Miami-Dade, añadiendo que hubiera votado por cualquiera de los dos hermanos. ‘‘Aparte de eso, soy republicana. Yo no voy a votar por ningún demócrata''.

José Pagliery Y Alfonso Chardy, redactores de The Miami Herald, contribuyeron a este reportaje.

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