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Busquémosle ‘la comba al palo'

Somos cubanos y yo vine para este país en 1994, a remo, pero mi mamá no me dejó que me llevara mis niños ya que uno tenía 10 meses y su hermano 10 años.

Yo los reclamé desde 1998, y nunca me decían cómo iba el caso; les puse que me mandaran todos los papeles a mí, pero se los mandaron a ellos. Cuando al fin llegaron los papeles, yo les mandé los dólares de la visa de los dos. Yo tenía que chequear todos los días cómo iba el caso; tenía que esperar su año.

Cuando al fin pasó el tiempo, le dijeron que estaba aprobado pero, como él fue militante de la Juventud, le dijeron que yo tenía que pagar $500 de multa y mandar una carta como explicando qué necesidad me hacía a mí que mi hijo viniera. Le dijeron, "Si el cónsul decide, tienes que volver a pagar la visa'' y le dieron un pase abierto para que fuera a ver cómo estaba su caso. Le dijeron que pasaba a la embajada como refugiado y le dieron unas planillas. Ahí van las personas que han tenido problemas políticos y que han estado presos por sabotaje. El se negó a llenar esas planillas y yo le dije que no las llevara.

Mi hijo es un muchacho que tiene un buen récord, es graduado de Electricista Industrial y era preselección en la pelota. Yo no sé qué puedo hacer, estoy desesperada. Su hermano llegó hace un año.

El del problema está con su abuela, hace seis años que no lo veo. ¡¿Cómo a una madre le van a preguntar qué necesidad es él para mí, cuando nuestros padres y nuestros hijos son el tesoro más preciado que Dios nos dio?! Mi sufrimiento no tiene fin, ni el de él.

Yo llamé aquí a Inmigración, pero no me saben explicar. Ellos tienen hace años la visa aprobada. Por favor, dígame qué puedo hacer. Ayude a esta madre desesperada.

Odalys Grau

Hialeah, FL

¡Qué más quisiera yo que tener la varita mágica que de un solo golpe resolviera su problema y produjera la feliz reunión de una madre con su hijo que usted tanto anhela! Pero --sobra decirlo no la tengo. Con Cuba todo es difícil y los elementos que componen la ecuación cubana son escurridizos y difíciles de concretar. A primera vista, lo suyo debiera ser simple, pero en la práctica, mal haría yo en expresarle esa seguridad.

Así y todo, hay que tratar, y yo acepto el desafío y le ofrezco tratar. Factores en contra: a Cuba no le interesa dejar salir (perder) a un muchacho valioso como el suyo. La Sección de Intereses, por su propia parte, también tiene que cuidarse de que no le esté dando entrada a EEUU a un joven que pudiera ser peligroso para el país. En resumen, el caso requiere de un manejo cuidadoso y especial, que podemos intentar -- pero cuyo resultado no puedo, desde ahora, garantizar.

Venga a verme, con todos los papeles que tenga del caso. Su carta tiene muchos vacíos, números, datos, respuestas, que faltan. Su carta es una típica expresión de madre atormentada, llena de cariño y amorosa solicitud maternal, pero cuando un paciente va a un examen médico, el galeno no sólo quiere ver lo bien peinado que está y lo brillante de su mirada, sino que tiene que tocarlo y palparlo hasta por sus partes ocultas para ver por dónde es que le duele.

Confiemos en que su hijo no tenga aspectos problemáticos más allá de lo relatado en esta carta. Si es así, le veo bastantes esperanzas de que pronto, o si no, sin gran demora, podamos hacerlo llegar hasta acá. Cuba siempre es un problema. Mire la tal "Belén'': hasta a la Casa Blanca llegó, para al fin descubrirse que era tremendo saco de pus. Por eso, el gobierno norteamericano ahora se cuida mucho y aunque su hijo sea un santo, primero hay que demostrárselo a la autoridad. Venga a verme sin demora (nada le voy a cobrar) para ver si podemos buscarle ‘la comba al palo'...

MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista de Miami especializado en temas de inmigración. Escríbale a El Nuevo Herald, 1 Herald Plaza, Miami, FL 33132.

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