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Joven que atacó a indigente condenado a 30 años de cárcel

Un tercer joven de Broward que participó en la golpiza que le causó la muerte a un indigente en el 2006 acaba de ser sentenciado a 30 años de cárcel el viernes.

Brian Hooks, de 21 años, parecía resignado a su suerte, sabiendo ya que se mejor amigo Thomas Daugherty había sido sentenciado ya a cadena perpetua por haber dirigido el ataque en que murió Norris Gaynor el 12 de enero del 2006.

Como ya lo había hecho durante gran parte del notorio juicio, Hooks mantuvo una expresión facial fija durante gran parte del proceso de tres horas, y no exhibió casi emoción alguna, aunque frecuentemente bajaba la cabeza.

"No he llorado porque no siento lástima de mí, aunque sí por los que han sufrido por mis acciones'', dijo Hooks. "Siempre he sentido que merezco castigo por lo que hice. No estuve motivado por malicia ni odio. Simplemente no pensé''.

Sus familiares y sus amistades prestaron emotivo testimonio sobre el Hooks que ellos conocen: Un joven educado y afectuoso aficionado al roller hockey y a la pesca, y que componía poemas con su abuela.

"Mi hijo es más que los errores que cometió aquella noche'', dijo el padre, Brent Hooks.

Ha sido la última sentencia de los tres residentes de Broward convictos de asesinato en los casos de agresión contra tres indigentes, el 12 de enero del 2006.

Para la familia Gaynor esto equivale a la posibilidad de seguir adelante con sus vidas. Simone Manning-Moon, hermana de Gaynor, dijo que la sentencia es más bien un asunto de responsabilidad y no de retribución.

"Todo el mundo tiene derecho a existir y a vivir como quiera, sin ser atacado alocadamente en medio de la noche'', dijo ella.

El mes pasado, un jurado de Broward halló a Hooks y a Daugherty, de 19 años, culpables de asesinato en segundo grado y de dos cargos de intento de asesinato por los papeles que jugaron en los ataques.

William Ammons, de 21 años, fue sentenciado a 15 años de cárcel después de haber negociado cargos de modo que él se declarara culpable de asesinato en tercer grado, a cambio de prestar testimonio en contra de Hooks y Daugherty.

Durante el juicio, Daugherty fue señalado como el participante más activo en los tres ataques, y utilizó un bate de madera para aterrorizar y golpear a las víctimas.

Pero según otros testimonios Hooks jugó un papel más pasivo.

No obstante, los fiscales alegaron que Hooks había sido "el capitán del equipo'' aquella noche.

Hubo testimonios en el juicio según los cuales Hooks y Daugherty dirigieron un grupo de adolescentes borrachos para ira a "golpear a algunos vagabundos'' para divertirse.

Primero atacaron a Jacques Pierre, que estaba sentado en un banco del recinto de Florida Atlantic University en el downtown de Fort Lauderdale. El incidente fue captado por una cámara de vigilancia, que muestra a Daugherty y a Hooks atacando implacablemente a Pierre con bates y golpeándolo por lo menos siete veces en la cabeza o cerca.

Se ve a Hooks golpeando a Pierre una vez en la espalda.

El chocante metraje filmado se le entregó a los medios de noticias sólo horas después de los hechos, y se exhibió en todo el mundo.

Pierre, que declaró en el juicio, sostuvo fracturas en el cráneo, y serias laceraciones.

Entonces los jóvenes se fueron a Esplanade Park, donde Daugherty encontró a Gaynor, de 45 años, durmiendo en un banco. La fiscalía alegó que con los brazos en alto, Daugherty asía el bate de madera para golpear a Gaynor en la cara, rompiéndole el cráneo.

Mientras Daugherty golpeaba a Gaynor con el bate, otro joven, William Ammons, le disparó al indigente alrededor de una docena de balas de pintura.

Ammons dice que vio a Hooks golpear a Gaynor con lo que a él le pareció era un rastrillo pequeño o de niños.

Los jóvenes encontraron a una tercera víctima indigente en Church By The Sea: Raymond Pérez, y lo atacaron mientras dormía en el patio de la iglesia.

Ammons declaró que Hooks llevaba un palo de golf pero nunca golpeó a Pérez. Daugherty siguió usando el bate, y Ammons lo atacó con una espada plástica que le había dado Hooks.

Pérez también declaró en el juicio, y sufrió huesos rotos y severas laceraciones.

Los abogados de la defensa declararon que los jóvenes solamente querían golpear a las víctimas, no matarlas.

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