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Se deteriora la credibilidad de los políticos

RUI FERREIRA / El Nuevo Herald

- TALLAHASSEE

La polémica alrededor de los impuestos a la propiedad ha puesto de relieve el serio deterioro que sufre la credibilidad de los políticos en el sur de la Florida, según expertos, analistas y residentes.

Aunque en estos tiempos los políticos tampoco son muy populares a nivel nacional, según encuestas, la forma cómo los locales han proyectado los detalles de las reformas tributarias, ha llevado a muchos residentes a aferrarse demasiado rápido a las promesas, y cuando se enfrentan a la realidad, se tropiezan con una situación bastante diferente.

Para analistas y economistas, más allá de una percepción exagerada de las promesas por parte de la opinión pública, muchos políticos tampoco trasmiten su mensaje apropiadamente, porque se lanzan al ruedo de una forma muy individualista sin recurrir al necesario asesoramiento de especialistas.

A consecuencia de ello, uno de los pilares del sistema democrático estadounidense, las reuniones públicas de consulta con los electores, están perdiendo popularidad en el sur de la Florida. Los niveles de asistencia, coinciden observadores y participantes, son muy bajos, incluso cuando tratan sobre temas clave para la comunidad.

''Yo no asisto a esas reuniones públicas. El sistema puede ser bueno, pero los políticos no sirven'', dijo Francisco Reyes, un residente de Hialeah de 65 años que no oculta su disgusto al ver el preaviso de impuestos a la propiedad. Este año le bajaron $10.20; él esperaba mucho más. ''Nos han prometido muchas cosas, pero hemos visto muy poco'', añadió.

Reyes no es el único. ''El problema es que plantean una cosa, nos prometen que van a resolver para ser electos y después no se rebajó nada'', precisó Humberto González, otro vecino de la Ciudad que Progresa que obtuvo una reducción de $0.49 en los impuestos de su casa.

''Es un engaño, no una promesa. Nos están obligando a vivir rentados porque podemos perder la casa'', agregó la esposa de González, Olga Arcia.

El tema de la falta de credibilidad en los políticos es un comentario tan extendido en el sur de la Florida que los analistas no pueden dejar de obviarlo.

''Esa credibilidad está muy deteriorada, y la razón es que las personas no ven la solución por ningún lado'', declaró Guarioné Díaz, el presidente del Consejo Nacional Cubano Americano (CNC), una entidad comunitaria en Miami-Dade con un amplio espectro de programas dirigidos a las personas de bajos recursos, pero a su vez con fuertes lazos en el mundo político en Washington, D.C.

En opinión de Díaz, la gente se ve ahogada por la perspectiva de no poder pagar el impuesto a la propiedad de casas que han logrado con mucha dificultad, su seguro de salud o el de su vivienda, debido al aumento del costo de la vida.

''Incluso personas que ganan un sueldo razonable están imposibilitadas de cubrir todos sus gastos'', acotó el presidente del CNC.

Esta pérdida de credibilidad, explicó, se debe en gran medida al comportamiento de los políticos en su contacto con el electorado.

''Cuando hay reuniones de políticos, las soluciones no son soluciones claras. No hay quien plantee, por ejemplo, cómo vamos a reducir los impuestos. Siempre hay algo por el medio que no permite soluciones radicales, que es lo que hace falta en estos momentos'', indicó el presidente del CNC.

Por eso, ''la gente pobre está desesperada. Y la clase media también se está enfrentando a la realidad de no poder pagar los alquileres, los seguros y el médico'', indicó Díaz.

En su opinión, ``hace falta que los funcionarios electos tomen conciencia de que hay una crisis en el estado, en el sur de la Florida y en el condado donde la vida se está haciendo imposible a la gente''.

El líder de la Cámara de Representantes estatal, Marco Rubio, quien desde mediados del año ha abogado por una reducción drástica en los impuestos a la propiedad, está consciente del disgusto callejero y el peligro que representa.

''Es cierto, la gente está disgustada, muy disgustada, y yo reconozco eso. Por mí, la reforma hubiera sido mucho mayor, pero desafortunadamente hay mucha gente aquí en Tallahassee a la que no le gusta disminuir los ingresos de los impuestos'', dijo Rubio a El Nuevo Herald ayer por la tarde.

No obstante, el legislador cubanoamericano subrayó que las expectativas del público ``no vinieron de nosotros, sino de las mismas personas, que se crearon esas expectativas; nosotros sólo las abordamos''.

''Tengamos claro esto: ninguna ciudad o municipalidad necesita permiso de nosotros para bajar los impuestos. Pero [éstas] han escogido no hacerlo'', agregó Rubio.

Para el economista Antonio Jorge, de la Universidad Internacional de la Florida, todo no es más que un problema de liderazgo y preparación.

''La mayor parte de nuestros políticos son personas que se concentran exclusivamente en los temas que van surgiendo y reclaman su atención, cualquiera que fueran, en un momento determinado. En términos generales asistimos a una falta de visión, por parte de ellos, sobre la sociedad en que viven'', dijo el experto.

Esto trae como consecuencia un quebrantamiento entre las necesidades reales de la población y el político.

''Un político es un hombre de estado; si no, se convierte en una correa de transmisión de los prejuicios'', enfatizó Jorge al señalar que en el condado Miami-Dade en particular existe ``un nivel de decisión política muy bajo y por eso la efectividad de la vida pública es muy baja''.

Es más, en el condado, asistimos a una ''vida política de caprichos y demagogias oportunistas'', continuó el economista.

Mucho de eso está dado por la falta de asesoramiento, aseguró Jorge. ''Para ser un buen político no hace falta gran preparación, pero hay que tener una dosis normal de inteligencia, interés en su comunidad y se debe asesorarse bien. Aquí no hay asesoramiento y no se le da importancia al asesoramiento'', añadió el experto, quien es presidente del Consejo de Desarrollo Socioeconómico del condado, formado por economistas y activistas comunitarios.

La comisionada del condado Rebeca Sosa está de acuerdo en que la credibilidad de los políticos se afecta por la falta de correspondencia de expectativas del electorado.

Por eso, ``soy partidaria de que las decisiones no sean tomadas rápidamente o a lo loco, sino lentamente y teniendo en cuenta cuánto cada reforma va a aliviar el bolsillo del dueño de la propiedad''.

''Si es sólo $200, no vale la pena'', enfatizó Sosa.

Además, ''debe haber un diálogo entre el gobierno en Tallahassee y los gobiernos locales. Es cierto que nunca vamos a estar de acuerdo, pero sentarnos a la misma mesa y ver cuál es el verdadero alivio para el pueblo, y una forma de recuperar lo que se gasta al ofrecer esos servicios directos a la población'', añadió la comisionada.

rferreira@herald.com

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