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Pueblo del sur de México consumirá 500 iguanas diarias durante Semana Santa (In English below)

Rosalba Quintana prepara las iguanas que utilizará para la elaboración de tamales en la ciudad de Juchitán, en el estado de Oaxaca. / Rosalba Quintana prepares iguanas for use in tamales in the town of Juchitán, Oaxaca.
Rosalba Quintana prepara las iguanas que utilizará para la elaboración de tamales en la ciudad de Juchitán, en el estado de Oaxaca. / Rosalba Quintana prepares iguanas for use in tamales in the town of Juchitán, Oaxaca. Agencia EFE

Los tamales de iguana son un platillo ancestral de Juchitán, en el sureño estado mexicano de Oaxaca, y muy típico del menú de Semana Santa, durante la que se consumen al día unos 500 ejemplares, explicó un ambientalista a Efe.

En esta época del año, estos animales están desovando, por eso es un buen momento para la preparación de los tradicionales tamales, que se elaboran con masa de maíz, salsa o mole elaborado con semilla de calabaza, carne y huevos de iguana.

“Se consumen aproximadamente unas 500 iguanas diarias en el mercado durante esta Semana Santa,” explicó Juan Celis, encargado del iguanario del Foro Ecológico Juchiteco, una organización que trabaja para preservar la especie.

La iguana está catalogada en México como una especie en peligro de extinción y, por eso, desde esta organización se hace un llamamiento para que los habitantes de Juchitán no consuman iguana durante su época de reproducción.

“No se puede prohibir su consumo pero hay que dar alternativas para preservar la especie,” señaló Celis, quien advirtió de que consumir iguanas durante su época de reproducción “no da garantía de preservación de la especie.”

Recordó que, a causa de la producción de tamales de iguana, en la región del Istmo de Tehuantepec, donde se ubica Juchitán, “ya no quedan iguanas para comercializar a gran escala” y la mayoría se exportan desde los estados de Chiapas y Veracruz.

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Rosalba Quintana prepara las iguanas que utilizará para la elaboración de tamales en la ciudad de Juchitán, en el estado de Oaxaca. / Rosalba Quintana prepares iguanas for use in tamales in the town of Juchitán, Oaxaca. LUIS VILLALOBOS Agencia EFE

El iguanario de Juchitán fue establecido en 2005 con el objetivo de reproducir, criar y liberar iguanas para evitar la extinción de esta especie.

Los habitantes del pueblo defienden su tradición y alaban el sabor de los tamales de iguana, que pueden probarse en el céntrico mercado del pueblo.

Comer los tamales de iguana, que se cuecen en hoja de plátano, es una ancestral tradición de la cuaresma en Juchitán, y en toda la región del Istmo de Tehuantepec, donde se le considera un manjar especial para Semana Santa.

El punto culminante del festín cuaresmal tiene su punto de partida en el Domingo de Ramos, cuando los habitantes de Juchitán visitan los panteones para limpiar las tumbas de sus ancestros y comer con ellos estos tamales de iguana.

No se puede prohibir su consumo pero hay que dar alternativas para preservar la especie.

Juan Celis

La visita al cementerio es una especie de retribución por la visita que las ánimas de los muertos les hicieron el pasado 2 de diciembre, según relatan las tradiciones.

La preparación de los tamales, con una receta tradicional que se transmite de madres a hijas, puede llevar hasta doce horas, la demanda se multiplica durante la Semana Santa y el precio por unidad puede promediar los 25 pesos (1.3 dólares).

La iguana es un animal presente en la cultura Zapoteca que predominó en esta región en la época prehispánica y sus figuras son de uso frecuente en la alfarería de la región, una de las más importantes de México.

“Es un animal muy rico y muy limpio. Es igual que comer un pollo pero es una iguana,” explicó un ciudadano tras sostener que este alimento es “primordial” y lo mejor del pueblo.

Además de los tamales, la iguana y los huevos de este reptil tienen una alta demanda para preparar otros platillos durante prácticamente todo el año.

Las poblaciones de iguana se han visto disminuidas de manera significativa desde los estados mexicanos de Sinaloa y Veracruz en México hasta Brasil y Paraguay, debido, principalmente a la caza sin control y a la destrucción paulatina de su hábitat.

En México hay alrededor de 20 especies, de las cuales 11 se encuentran en peligro, según la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la más prestigiosa del país latinoamericano.

Town in southern México to consume 500 iguanas per day during Holy Week

Iguana tamales are an ancestral dish in this town in the southern Mexican state of Oaxaca and are traditionally prepared during Holy Week, when some 500 iguanas are consumed per day, a conservationist said.

These animals lay their eggs during this time of year, which is why it is not a good moment to prepare those traditional tamales, made with corn dough, sauce or mole, and iguana meat or eggs.

“Approximately 500 iguanas are consumed in the market every day during Holy Week,” Juan Celis, manager of the Juchitecán Ecological Forum’s iguanarium, said.

This conservation organization has called on Juchitán’s residents not to eat iguana meat or eggs during their breeding season, as these reptiles are classified as an endangered species in México.

Celis acknowledged that “it is very hard to prohibit the consumption of iguana,” but said that it was “possible to create alternatives to preserve the species.”

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Los tamales de iguana son un platillo ancestral de Juchitán, en el sureño estado mexicano de Oaxaca, y muy típico del menú de Semana Santa, durante la que se consumen al día unos 500 ejemplares. / Iguana tamales are an ancient dish in the Oaxacan town of Juchitán, and a part of the regular menu during Holy Week when about 500 iguanas are consumed daily. LUIS VILLALOBOS Agencia EFE

He explained that, because of overconsumption, there are no longer sufficient iguanas in the region to sell in large scale and that most have to be brought in from the neighboring states of Chiapas and Veracruz.

Juchitán’s iguanarium opened in 2005 with the goal of breeding iguanas and liberating them into the wild, to help avoid the species’ extinction.

Many Juchitecáns defend their culinary tradition and praise the taste of iguana tamales, which can be bought in the town’s central market for around 25 pesos ($1.30) per piece.

These tamales are made following traditional recipes passed on from mothers to daughters and can take up to 12 hours to prepare.

The highpoint of this Holy Week feast takes place on Palm Sunday, when Juchitán residents visit the town’s cemeteries to clean the gravestones of their departed relatives and eat iguana tamales with them.

Iguanas are important to Zapotecan culture, which dominated this region in pre-Columbian times, and they are often depicted in pottery from the area.

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