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La ciudadanía les da una voz

Karla Maribel Casanova de González encontró su voz el jueves pasado en Glacier Point.

No es que la residente de Merced de 28 años de edad haya tenido dificultad en que la gente la escuchara. Sin poder votar, ella se sentía impotente para atender los problemas que son de importancia para la comunidad inmigrante.

"Yo quería llegar a ser una voz para tomar una decisión por nosotros, para mejorar mi comunidad," dijo Casanova de González poco después de haberse unido a otras 60 personas del Valle de San Joaquín en una ceremonia de naturalización especial de Cuatro de Julio.

Anteriormente, la originaria de Mexicali, Baja California Norte había expresado preocupación en cuanto a las proposiciones del estado y las elecciones a nivel local, estatal, y nacional.

"Es una gran cosa para nosotros el escoger al siguiente presidente," dijo

Casanova de González, quien compartió su día especial con su esposo Víctor González y su hijo Víctor Jr. de 5 años de edad.

Casanova de González es presidenta de un grupo de inmigrantes que es organizado por el Distrito Escolar de Merced. El grupo promueve de todo, desde salud en la comunidad hasta reglamentos en los campos.

"Les enseñamos a los padres de familia a educarse a sí mismos para que ellos puedan educar a sus hijos a hacer las cosas mejor," dijo Casanova de González.

Esa es la razón principal por la que ella decidió hacerse ciudadana estadounidense, a 14 años después de haber llegado legalmente con un pasaporte pero decidió quedarse después de seis meses. "Yo dejé a mi abuela y a mis amigos," dijo ella.

Aunque ella nunca ha trabajado en los campos, Casanova de González ha visto el abuso y las condiciones de trabajo que tienen que aguantar. Su esposo, es ahora un electricista, pero trabajó en los campos después de que se mudó de Culiacán, Sinaloa.

Ella ahora tiene planes de ayudarle a hacerse residente legal. Y espera que pase la reforma migratoria en Washington, D.C.

"Yo creo que será fantástico para mucha gente porque aunque ellos trabajan aquí y contribuyen, ellos no tienen una voz," dijo Casanova de González.

La ciudadanía le dio una voz.

"Por lo menos esta mujer puede hablar por ellos," dijo ella.

La ceremonia de ciudadanía del jueves – que incluyó comentarios de los funcionarios de Servicios de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos, Mari Carmen Jordan de la oficina de Sacramento, y Jonathan Crawford de la oficina de Fresno – también fue especial para otras personas.

Arnoldo Martínez salió de Bakersfield a las 3 a.m. para llegar a tiempo para la ceremonia de las 11 a.m. El joven de 22 años de edad, estudiante de historia en Bakersfield College llevaba puesta una corbata de moño estampada con las estrellas y las rayas de la bandera de los Estados Unidos.

"Yo quiero participar más en mi país," dijo Martínez, quien es originario de Guadalajara, México.

Al igual que la mayoría de los nuevos ciudadanos estadounidenses, el graduado de la Preparatoria Golden Valley estaba entusiasmado por el panorama de Yosemite. "¡Es asombroso!"Es algo muy espiritual," dijo él.

María Castro, de 45 años de edad, residente de Fresno, calificó al parque nacional de "muy hermoso."

Ella quiere traer a su madre de Guaseve, Sinaloa. Castro es madre soltera y tiene una hija.

"Yo quiero contribuir a este país," dijo Castro, quien trabaja como conductor de montacargas en Kraft Foods de Fresno.

Ana Arias, de 32 años, residente de Raisin City, llegó unos cuantos minutos tarde para la ceremonia pero llegó a tiempo para prestar el juramento de naturalización. El lento tráfico y algo de trabajo en el camino fueron los culpables del retraso.

A pesar de eso, Arias estaba feliz de hacerse ciudadana. Ella trabaja en el programa migrante de la Ofician de Educación del Condado de Fresno.

Ella también estaba en asombro con el parquet.

"Yo vivo a dos horas de aquí y nunca lo he visitado, y hay gente que viene de todo el mundo que viene hasta aquí," dijo Arias, quien es originaria de Culiacán, Sinaloa.

Jordan le dijo a los nuevos ciudadanos que recordaran "es su responsabilidad darse de voluntario en nuestra comunidad." Una manera de hacerlo es por medio de votar, dijo ella.

"Cuando votan, no solo cumplen con su responsabilidad civil, sino que también ayudan a sostener la sociedad democrática," dijo Jordan, quien es originario de México.

Edwards les dijo a los nuevos ciudadanos que ellos "pueden hacer una diferencia en este país, y que lo pueden hacer un mejor lugar."

De los nuevos 64 ciudadanos, 41 son de México. El siguiente número más grande (cuatro) fue de las Filipinas. Hubo dos de El Salvador y uno de Colombia, y uno de Perú.

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