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Datos desapercibidos por falta de información

Las elevadas cifras a nivel nacional de la fiebre del valle no cuentan la historia completa.

Los problemas con el monitoreo y registro de la enfermedad han significado que con el tiempo, miles de casos se han quedado sin detectarse y sin tratarse cada año, lo cual hace a los expertos creer que la segunda epidemia es probablemente peor de lo que se documentó.

La fiebre del valle con frecuencia pasa desapercibida, especialmente en los casos en que la enfermedad no está muy esparcida. Los médicos no están familiarizados con su amplia variedad de síntomas.

Con frecuencia, los síntomas iniciales de la fiebre del valle son muy similares a los de la pulmonía.

Los expertos en la salud dicen que si se da a conocer más información al público y a la comunidad médica, se pudieran revelar cifras mucho más grandes de los casos y sus costos asociados.

"Con la fiebre del valle, uno tiene que pensarlo para poder diagnosticarla," dijo el encargado de salud del Condado de Kings, Dr. Michael Mac Lean. "Es una enfermedad que está diagnosticada en proporción menor a la actual en todo California, y ese problema es peor entre menos endémico el condado sea."

Aún durante el brote que hubo a principios de los años 1990, cuando apenas se había generado interés en la enfermedad, la cantidad de casos reportados en el Condado de Kern, lugar que ha sido afectado de peor manera en California, probablemente solo se representó un 10 por ciento de la cifra total, según un artículo publicado en 1996 en la revista Emerging Infectious Disease. Ese estudio y otros más, llevaron a los expertos a creer que aunque hubo 13,000 casos de la enfermedad que se diagnosticaron y se reportaron a nivel nacional en 2011, es probable que más de 130,000 caos se quedaran sin diagnosticar.

Los pacientes que sufren de fiebre del valle son sometidos a cirugías y tratamientos médicos innecesarios, al mismo tiempo que la enfermedad se queda sin ser atendida. Muchas veces se les recetan antibióticos que no tienen ningún efecto contra el hongo. Esto llega a convertirse en un gran problema en estados donde típicamente no se ven casos de la enfermedad.

"Cuando la gente de Minnesota viaja a Arizona o a California a pasar el inverno, ellos pudieran regresar con la enfermedad, y sus doctores en Minnesota pudieran pensar que es una pulmonía bacterial," dijo el Dr. Benjamín Park, quien dirige la investigación de la enfermedad causada por el hongo en CDC. "Algunas personas son mal diagnosticadas con cáncer, y resulta que tienen cocci. El retraso en un diagnóstico correcto pudiera significar que los a pacientes se les están realizando procedimientos innecesarios, están recibiendo medicamento innecesario, y también están sufriendo de angustia al no saber qué es lo que tienen."

Los pacientes tienen mejores resultados cuando están bien informados y pueden hacer preguntas a sus médicos sobre la enfermedad. Un estudio realizado en el Departamento de Servicios de Salud de Arizona que incluyó a 493 pacientes, encontró que los pacientes que tenían un conocimiento previo de la enfermedad eran dos veces más propicios a pedir a sus doctores que realizaran pruebas. Pero hay muy pocos fondos y soporte para hacer campañas de información a nivel estatal o federal.

Por ejemplo, el Departamento de Salud Pública de California, lanzó un anuncio público cuando alguien fue diagnosticado con el virus del Nilo occidental este año, y otro cuando un paciente murió, esto fue como parte de un ejercicio anual de información sobre el virus. También publicó dos advertencias el mes pasado sobre el hantavirus después de que seis visitantes al Parque Nacional Yosemite contrajeron la enfermedad. No existe una campaña similar para la fiebre del valle, ni siquiera cuando la cantidad de los casos ha seguido creciendo más de 12 veces entre 1990 y 2011, a 6,146 casos a nivel nacional.

La información sobre la enfermedad entre la comunidad médica también juega un papel en los diagnósticos y reportes erróneos. Los porcentajes de pruebas y de reportes varían aún en las áreas del Valle Central, el cual es conocido como uno de los lugares más propicios para la fiebre del valle. En el Condado de Kern, hubo 2,780 casos diagnosticados en 2011, comparado con 785 en el cercano Condado de Fresno, y 125 en el Condado de San Joaquín

Se encontraron más casos en el Condado Orange -- 124 -- que en Merced, ciudad que reportó 73.

Las altas tasas de casos en comunidades donde la fiebre del valle es considerada ser de alta concentración -- donde los médicos son más propicios a ordenar la prueba de diagnóstico, hacen notar que en otros lugares no se está reportando con exactitud.

En la comunidad de Avenal en el Condado de Kings, los médicos están tan acostumbrados a ver casos de fiebre del valle, que ahora es más probable que ordenen una prueba de sangre en la primera visita del paciente, dijo Mac Lean. "Probablemente si alguien contrae la fiebre del valle en Avenal, es más posible que vaya y lo examinen, y más posible que sea diagnosticado," dijo él.

El grado de bajo diagnóstico se hace evidente cuando se revisan los casos que se reportan las prisiones estatales y federales del Valle Central.

En agosto, un expreso de la Institución Correccional de Taft, cerca de Bakersfield, ganó un acuerdo por $425,000 contra el gobierno de los Estados Unidos después de haber demandado al Buró Federal de Prisiones (BOP) y de acusarlos de haber dañado su salud de manera permanente porque él había contraído fiebre del valle en la prisión.

"Esta prisión, era esencialmente, una caja de Petri para la fiebre del valle, en la que BOP metía seres humanos sin su consentimiento," decía la demanda.

Debido a que estos presos son colocados en áreas polvorientas donde se sabe que vive el hongo cocci, y debido a que las autoridades de la prisión transportan a miles de personas que no han sido expuestos al hongo cocci, el sistema de prisiones del estado ofrece al personal médico una amplia educación sobre la fiebre del valle, dijo Nancy Kincaid, directora de comunicaciones en la Oficina de Recepción en Servicios de Cuidado de la Salud en Correccionales de California.

Muchos presos también son susceptibles a llegar a enfermarse con severidad por el hongo cocci debido a que ya tienen sistemas inmunológicos más débiles debido al uso de drogas y otras enfermedades, como el SIDA y la hepatitis. Así que en cualquier momento que un preso tiene síntomas que caen en el cuadro de los síntomas de la fiebre del valle, el personal médico de la prisión hace una prueba de sangre, dijo Kincaid. Cuando hacen las pruebas, encuentran fiebre del valle en porcentajes muy altos.

En 2005, los investigadores encontraron que la tasa de fiebre del valle en la Prisión Estatal del Valle Pleasant, era casi 40 veces más del porcentaje que se encontró entre los residentes de Coalinga. Era 600 veces más del porcentaje del Condado de Fresno. Si se aplicara ese mismo nivel de pruebas a una población más amplia en el suroeste, los investigadores indican que se encontrarían más de 350 nuevos casos al día.

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