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Francisco Villa ganó su ciudadanía pero no perdió sus raíces

FRESNO -- Francisco Villa dice que su corazón siempre le pertenecerá a Chile. A los 40 años de edad, el ingeniero industrial vino de su natal Santiago, Chile hace 13 años debido a una oportunidad de trabajo que se le abrió en los Estados Unidos.

Desde entonces, ha sido un ciudadano respetuoso de la ley estadounidense y luego empezó el proceso de ciudadanía para poder disfrutar de los mismos derechos y privilegios que todos los ciudadanos de este país disfrutan.

"Yo vine aquí con un permiso de trabajo. Después de dos años, presenté mi solicitud para ser residente y he estado pasando por el proceso desde entonces. Es bueno ser, finalmente, un ciudadano," dijo Villa.

El lunes pasado él fue uno de solamente cuatro chilenos de un grupo de 1,170 personas representando más de 67 países, que se convirtieron en ciudadanos en una ceremonia especial celebrada en el centro de Convenciones de Fresno.

Él dijo que su nuevo estado de ciudadanía no va a interponer con el enlace de su cultura y tradiciones que se practican en su país a pesar de que ya ha hecho los Estados Unidos su nuevo hogar permanente.

"Yo celebré el día de la independencia de Chile ayer. Se trata de un evento de dos días para nosotros y cae el 18 y 19 de septiembre. Por lo general, toda mi familia se reúne para comer empanadas y se visten en el traje tradicional. También tenemos un gran asado para la cena y decoramos nuestro hogar de una manera muy festiva," comentó Villa.

Villa agregó que esté es uno de los primeros años que se perdió la celebración en su país natal debido a la ceremonia de naturalización que cayó en el día después de las celebraciones y no pudo llegar a celebrar con sus seres queridos que siguen viviendo en Chile. Sin embargo, insiste que no está triste por la oportunidad perdida, porque otros han sucedido de forma inesperada.

"Estoy casado con una mujer mexicana y muchas veces las tradiciones mías se celebran conjunto a las de ella y al final del día, estoy contento porque aún gozo de las tradiciones de ambos países," dijo Villa quien reside en Modesto con su esposa.

Una de las cosas que no le gusta sobre las personas que se convierten en ciudadanos estadounidenses es de que tratan de olvidar su país de origen y tratan de integrarse en la sociedad. Dijo que los chilenos son diferentes.

"Somos gente muy orgullosa de nuestra cultura y nuestro país. Me doy cuenta de que hay muy pocos de nosotros en los Estados Unidos y yo seré el primero en decir que muchos de nosotros que somos educados, no salimos de Chile. Si lo hacemos, es porque estamos buscando más oportunidades. Supongo que se puede decir que somos un grupo de aventureros tratando de buscar un ambiente diferente. Nuestro país está económicamente estable y no tenemos ninguna razón para irnos. Pero, cuando nos alejamos, llevamos nuestra cultura con nosotros siempre y tenemos mucho que ofrecer a este país," él dijo.

La cosa que extraña más de su país es la comida.

"Me encantan los mariscos. No hay ningún otro lugar donde yo he probado los mejores sabores entre los mariscos en el mundo entero. Solamente existen en Chile," sostuvo Villa.

Ahora como ciudadano americano, dijo que va a mantener a Chile en su corazón.

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