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Responsabilidades y derechos para 32

Yosemite-- Ramina Pasten se casó en el Parque Nacional del Valle de Yosemite, dio a luz a su primer bebé hace 10 meses, y trabaja allí.

El viernes pasado, la chilena extendió sus raíces más profundo en el parque nacional cuando ella se unió con otros 31 extranjeros en tomar el juramento de la ciudadanía americana.

"Me enamoré con Yosemite la primera vez que visité," dijo Pasten después de la ceremonia especial en el Punto Glacier, donde los nuevos ciudadanos estadounidenses posaron para fotos con Half Dome en el fondo. "Yo siempre le doy gracias a Dios por tener la suerte de vivir y trabajar aquí."

Pasten, quien trabaja como ingeniera con una compañía que contrata con el parque, dijo que convertirse en ciudadana estadounidense le va a ayudar en trabajar para el gobierno federal. Su esposo, Jeff Pirog, trabaja en Yosemite con un grupo de rescate y bomberos de helicóptero.

Pasten, de 31 años de edad, vino a los Estados Unidos en el 2001 para aprender el inglés "porque era importante para mí. Me enamoré con un americano."

Después de regresarse a Chile por dos años, ella regresó a los Estados Unidos donde dio a luz a Sophie.

Convertirse en ciudadana estadounidense, ella dijo, es como añadir otro país y no perder su tierra natal.

Ese pensamiento es contrario a lo que piensa Luz Zacarías, residente de Lebec de 42 años de edad.

"Vine aquí con el deseo de trabajar," dijo Zacarías, quien dejó El Jocotillo Villa Canales, Guatemala en 1989.

Zacarías, una chef privada, dijo que no hay un país como los Estados Unidos.

"He sido ciudadana de este país desde que llegé," dijo Zacarías en español. "Es OK de hacerse ciudadano americano."

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