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HURON -- En la avenida principal de esta polvorienta ciudad agrícola de casi 7,600 habitantes -- frente al único banco de la ciudad, enseguida de Westside Family Preservation Services, y al otro lado de la calle del Restaurante Michoacán -- un grupo de representantes y voluntarios del Censo de los Estados Unidos estuvieron presentes la mañana del martes pasado, para instar a los residentes del lugar a que participen en la décima encuesta nacional.

Los voluntarios entregaron diferentes artículos -- sombreros, bolsas, llaveros, e imanes -- a los residentes de la ciudad que esperaban un autobús, transitaban en una camioneta de trabajo agrícola, o simplemente pasaban por allí. Después le insistían a la gente a que se sentara y contestara diez preguntas rápidas, fáciles y confidenciales.

El trabajo que es parte de la Gira por Carretera 'Retrato de América,' fue sólo una de las muchas actividades que se llevaron a cabo en todo el Valle de San Joaquín, y en el país para asegurar que todos los estadounidenses sean contados en el censo de este año.

El censo, un conteo nacional de la población que se lleva a cabo cada 10 años, determina la cantidad de lugares que cada estado tiene en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos. También determina la cantidad de fondos federales que se asigna a los hospitales locales, centros de entrenamiento laboral, escuelas, centros para ancianos, proyectos de obras públicas, y servicios de emergencia, entre otras cosas.

En la población de la ciudad de Huron que es un 98.3 por ciento latina, y en otras ciudades rurales del Valle -- comunidades que no se han contado con precisión en años pasados -- es especialmente importante que todos los residentes sean contados, dijo Richard A. Flores, un especialista de sociedades con el censo.

Las escuelas y las agencias de servicios sociales en estas empobrecidas comunidades pudieran estar mejor financiadas si todos los residentes participan en el censo, dijo Flores.

El ser contado también pudiera ayudar a resolver problemas locales, comentó. Él dijo que es posible las ciudades que dependen de la agricultura en el lado oeste del Condado de Fresno pudieran reunir más agua para cultivo, o posiblemente llegar a tener otra planta agrícola o procesadora, si pueden comprobar que las comunidades son el hogar de miles de personas más.

"Mientras ellos no salgan, ellos son considerados invisibles, y simplemente se pierden," dijo él. "¿De qué manera logramos que ellos salgan y digan, 'sí, aquí estamos?'"

Pero es especialmente difícil convencer a la gente de estas comunidades "difíciles de contar" a que participen en la encuesta.

En las comunidades rurales, dijo él, el desafío principal es convencer a la gran población de trabajadores del campo que son latinos e indocumentados, de que la participación en el censo es segura, y que todos los datos personales que se obtienen en la encuesta son confidenciales.

"Siempre están desconfiando de las agencias de gobierno," dijo Flores de los residentes de las comunidades rurales del Valle. "Ellos todavía temen que su información vaya con rumbo al INS, ICE, FBI, o cualquiera de esos "malos" acrónimos.

En toda la región, los representantes del censo y las organizaciones asociadas están esforzándose para animar a la gente a que llene la encuesta y la regrese dentro de las dos próximas semanas.

Nayamin Martínez, de Centro Binacional para El Desarollo Indígena Oaxaqueño, dijo que los inmigrantes oaxaqueños tienen que llenar el censo para que la organización pueda abogar por mejores intérpretes que hablen mixteco, trique, y zapoteco, así como por otros servicios para las comunidades indígenas del Valle.

"Tenemos que demostrar que somos una comunidad que ha crecido desde el 2000, y que necesitamos más recursos," dijo Martínez.

Ella anima a la gente indígena a que de a conocer su raza específica en sus formularios del censo, para que la organización pueda usar cifras precisas cuando abogue por intérpretes y por otros servicios.

Flores dijo que él está insistiéndole a la gente a que llene la encuesta del censo y que la regrese por correo en las siguientes dos semanas.

"Les estamos diciendo, 'hágalo anónimamente, para que nadie venga a tocar a su puerta en julio," dijo él.

En Modesto, Yamilet Valladolid, directora de El Concilio, anima a todos a participar.

"Ya es hora que se nos tome en cuenta en torno a servicios y beneficios que sean culturalmente apropiados. Sólo si somos contados esto será posible. Quiero reafirmar que la información es confidencial," dijo ella.

Desde principios de mayo, los empleados del censo visitarán los hogares de la gente que no regresó el censo, y darán seguimiento con llamadas telefónicas, con la intención de reunir la vital información.

Esos esfuerzos extra llegarán con un costo para los contribuyentes de impuestos del país, dijo Flores. Él dijo que al país le cuesta $1.47 si el formulario es regresado por el correo, y $25 por persona, cada vez que un trabajador del censo visita una residencia individual.

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