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El último adiós a un oficial

FRESNO -- Javier Béjar, oficial de la Policía de Reedley, contaba historias no con las manos, sino con todo el cuerpo.

"Él tiraba patadas y golpes, se tiraba al suelo -- básicamente hacía lo que fuera necesario para hacerlo a uno sentir como si hubiera allí," dijo el oficial de la policía de Reedley César González.

Béjar también era conocido por los efectos de sonido con los que animaba sus historias, dijo González. Béjar imitaba el sonido que hacían las llantas de su patrulla cuando subía la velocidad para atrapar a algún sujeto, y el rechinido de los frenos cuando se detenía de repente.

Las historias de Béjar eran tan entretenidas, dijo González, que prácticamente todos en la estación de policía se juntaban en la sala para empleados del departamento para escucharlo actuar sus aventuras.

Durante el servicio funerario de la mañana del lunes pasado en el Centro de Convenciones de Fresno, los familiares y amistades recordaron a Béjar, de 28 años de edad, como un honorable y dedicado profesional de policía y hombre de fe que hablaba orgullosamente de su esposa y de su familia, y le encantaba contar un chiste de vez en cuando.

"El Oficial Béjar amaba su trabajo, siendo mentor y maestro, y le encantaba nuestro programa Explorer," dijo el jefe de la policía de Reedley Steve Wright a más de 3,500 personas que asistieron al servicio. "Él tenía una comprensión precisa del papel que él desempeñaba en la comunidad y en el departamento."

Béjar recibió una herida mortal el 25 de febrero durante un tiroteo en la pequeña comunidad de Minkler en el Condado de Fresno. El policía del Condado de Fresno, Joel Wahlenmaier también fue herido en el incidente y falleció ese mismo día.

Posteriormente el sospechoso, Ricky Liles, de 51 años, se dio un tiro en la cabeza.

Béjar, quien recibió un tiro en la cabeza, murió el 1 de marzo cuando se le retiró el equipo de soporte. Él fue el primer policía de Reedley que haya muerto en el desempeño del deber.

En el servicio funerario, Maricela Béjar Chávez, hermana del oficial, se dirigió a los asistentes desde el podio que estaba decorado con coronas de flores, fotografías de Béjar tanto en su uniforme de policía como con el de infante de la Marina de los Estados Unidos, también estaban las banderas de los Estados Unidos y del Cuerpo de Marina. Una bandera estadounidense fue enredada en el ataúd de Béjar, frente al cual ella estaba.

Ella habló a una audiencia de familiares, amigos, y oficiales de policía de todo el Valle de San Joaquín y del estado. Los oficiales vistieron bandas negras de luto en sus placas, y mucha gente usó listones azules en su ropa.

Chávez recuerda que cuando su madre, Saloma Béjar, estaba embarazada de Béjar en San Nicolás, Guerrero, México, ella esperaba dar a luz a una niña. Saloma Béjar había tejido vestidos para la niña, y había escogido un bonito y femenino nombre para ella.

Cuando el bebé nació el 3 de diciembre, 1981, "fue una sorpresa," dijo Chávez. 'La niña resultó ser el pequeño Javier.'"

Béjar emigró con su familia desde México cuando él tenía tres años de edad, y con el tiempo se establecieron en Orange Cove. Béjar, quien tiene cinco hermanos y dos hermanas, asistió a la preparatoria Reedley High School, y fue integrante del programa Explorer's de la Policía de Reedley.

"Él era un joven cortes, respetuoso y muy responsable," dijo el Jefe Wright, mientras describía a Béjar de cuando era un adolescente Exlorer. "Él tenía una visión, y sabía exactamente lo que quería y esperaba de la vida."

Béjar se graduó de la preparatoria en 2000 e ingresó a la Marina de los Estados Unidos, aunque su amigo y peluquero, John Salas, también un veterano, trató de desanimarlo de que se enlistara.

"John, si tu lo puedes hacer, ha de ser fácil," recuerda Salas que le dijo Béjar en son de broma. Béjar prestó servicio en Irak, Kuwait, y llegó el rango de sargento.

Él ingresó como oficial de policía en Reedley en 2005, y fue el Oficial del Año en 2007.

Durante el servicio de remembranza, los amigos cercanos de Béjar y sus compañeros de trabajo contaron historias que tuvieron a los asistentes riéndose en un momento, y limpiándose las lágrimas en otro.

El Oficial Bryan Pelayo contó la historia de cuando Bejar persiguió a píe, a un individuo en bicicleta.

"Después de una corta batalla con el sujeto, él sacó su Taser," dijo Pelayo. "Él miro hacia abajo y se fijó que se estaba disparando a sí mismo." El Oficial Clinton Horne recuerda lo mucho que Béjar amaba a su esposa Miriam, a quien le propuso matrimonio en Paris y con quien se casó en noviembre 2008.

Béjar también amaba a su madre y la comida que ella hacía, dijo Horne. Horne contó que con frecuencia invitaba a Bejar a desayunar con él, pero Béjar siempre se iba a casa a comer con su mamá.

"Mi mamá es la mejor cocinera del mundo," recuerda Horne que le decía Béjar.

Horne también dijo que él animó a Béjar a jugar en el equipo de softbol del departamento, aunque Béjar no tenía experiencia en el deporte.

Horne dijo que le dijo a Béjar que, "tan atlético como era, él sería fabuloso. Pero estaba equivocado."

Horne describió como Béjar abría y cerraba su guante tan rápido como podía a la primera vez que una bola iba hacia él, y como Béjar parecía marchar en vez de correr de base a base.

"El equipo nunca va a ser el mismo sin él," dijo Horne. "De hecho, nada va a ser lo mismo sin él."

Después del servicio funerario, un oficial en motocicleta dirigió a una patrulla de Reedley, la carroza, automóviles blancos que transportaban a la familia, y una procesión de cientos de patrullas con las luces prendidas hacia el Cementerio del Distrito de Reedley, donde Béjar fue enterrado la tarde del lunes.

El servicio fue transmitido por la televisión local en vivo.

Las remembranzas se pueden enviar a: Officer Javier Bejar Memorial Fund, c/o cualquier sucursal de Chase Bank.

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