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Sastrería es como el arte, una pasión

Vestir bien es más que autogratificación para Ignacio Martínez. Es su negocio.

"Permite a los clientes sentir que pueden confiar en mí sin que me pregunten nada," dijo Martínez, de 49 años de edad.

"Les hago saber que sé lo que estoy haciendo," dijo el sastre veterano quien hace su propia ropa.

Su vestuario es sólo parte de su credibilidad.

Martínez tiene 43 años de experiencia en sastrería y costura, comenzó cuando tenía 6 años en Michoacán, México.

La madre de Martínez lo hizo aprender desde que era un niño, cuando su cuñado era un sastre reconocido. Aunque él reacionó como cualquier chamaco de su edad, Martínez no estaba tan emocionado por la dirección en que su madre lo había llevado.

"Siempre pensé que era cosa de mujeres," dijo. "Salí a ir por las mañanas a practicar y después ir a la escuela por la tarde."

"Primero aprendí a coser a mano," recuerda.

Los padres de Martínez le amarraban el dedal a su dedo derecho por algunos días hasta que pudiera posicionar sus dedos correctamente.

"Ahora lo hago muy rápido," dijo, mientras cosía la bastilla de un pantalón con rápida precisión. "No duele."

Mucho tiempo en la industria de alta costura lo enseñó a ser profesional, cómo coser impecablemente y cómo vestirse para inspirar confianza y seguridad en su trabajo.

Pero la industria del menudeo no le permitió visitar México durante las fiestas navideñas.

"Es muy difícil el negocio al por menor," dijo.

Después de ahorrar dinero por un par de años, Martínez abrió su propio negocio para tener más flexibilidad con su tiempo y poder reunirse con su familia en México.

"Decidí hacer mi propio itinerario y me pedí permiso," dijo Martínez.

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