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Niña tocó corazones

La mayoría de la gente no supo de Sandra Cantú hasta que ya se había ido.

Pero por algunos cortos años, sus compañeros de escuela primaria la conocieron como la niña que vestía de color rosa y saludaba con entusiasmo a sus amigos abrazándolos. Para su familia, Sandra fue la valerosa niña que gritaba en todo el paseo de montaña rusa pero que al final, quería subirse otra vez.

Para todos los demás, Sandra fue quien tocó sus vidas solo después de su trágica desaparición y muerte. En las semanas recientes, mientras las televisiones transmiten imágenes de sus finales momentos brincoteando por la calle, Sandra llegó a ser la personificación de la exuberancia infantil y de la inocencia que muy frecuentemente se pasa por alto hasta que ya se ha perdido.

Así que para cuando cerca de 6,000 personas de Tracy y de otros lugares llenaron la escuela preparatoria el jueves pasado, para el servicio funeral de la niña de 8 años que sufrió una muerte violenta, la mayoría de ellos la sintieron como si fuera su propia criatura.

"Nosotros tenemos una hija de la misma edad," dijo Antonio Viorato de 30 años, residente de Tracy. "A mi hija también le gustaba brincotear, así que me la recuerda. Esto simplemente nos hace ver que esto le puede pasar a cualquiera de nuestros niños."

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