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Una dueña con perseverancia

Cuando Jonise Oliva cursaba la preparatoria ella se imaginaba como una dueña de negocios en el futuro.

"Yo realmente no sabía qué sería," dijo Oliva, de 45 años.

Su primer empleo luego de la preparatoria, como aseguradora, llenó su deseo de ser competitiva. Pero cuando la compañía cerró sus puertas en California, Oliva tuvo que buscar una nueva profesión.

Su respuesta llegó a principios de los años noventa con un empleo en Deck the Walls, un taller pequeño de enmarcar en el centro comercial Robinhood Plaza.

El taller enmarca cualquier decoración de pared, desde camisetas deportivas hasta fotos de bodas y artículos de periódico.

Años después, el dueño estaba listo para vender y disfrutar de su jubilación. "Fui atrevida y le pregunté sobre ello, sin saber cómo pagaría por ello," recuerda Oliva.

En 1996, el ex dueño, muy consciente del sueño de Oliva, tomó una decisión muy rara que cambiaría la vida de Oliva.

"Él me entregó las llaves y me dijo, 'paga esta cantidad cada mes,'" dijo Oliva. "Fue un trato de aprentón de manos."Oliva ya ha pagado el taller, el cual celebra su vigésimo quinto aniversario este año.

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