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Casos de la diabetes son más comunes en el Valle Central

NOTA DEL EDITOR: Este proyecto de dos días de duración sobre la diabetes, fue desarrollado en colaboración por The Bee y el Centro de Periodismo sobre Atención Médica de California, una organización independiente dedicada a la elaboración de reportajes sobre temas de interés para los californianos en el tema del cuidado de la salud. Dicho centro cuenta con el apoyo de la Escuela de Periodismo Annenberg, de la Universidad del Sur de California (USC), y con el financiamiento de la fundación apartidista y sin fines de lucro California HealthCare Foundation.

En el Centro de Salud de Visalia Oak (Visalia Oak Health Center), los médicos saben todo sobre sus pacientes diabéticos incluso antes de examinarlos.

Un sistema de seguimiento computarizado alerta a los médicos en cuanto se refiere a las necesidades de salud de cada paciente. De ese modo, saben si el paciente va a que le revisen los pies para asegurar que no tenga dañados los nervios, a hacerse un examen de la vista para ver el estado de sus vasos sanguíneos o a que le hagan pruebas de laboratorio para medir su glucemia (cantidad de azúcar en la sangre).

No importa si la persona se ha presentado por otro motivo, como una tos, un catarro o un dolor de espalda. El registro de diabetes le dice al médico qué cuidados para la diabetes necesita cada paciente.

"Nuestra meta es prevenir el avance de las complicaciones de la diabetes," explica Erik Persell, un asistente médico.

Éste es el tipo de programa que podría ayudar a controlar la epidemia de la diabetes, según los expertos de la salud. No obstante, el elevado costo de la ampliación de estos programas ha sido un obstáculo. El simple alcance del problema es impresionante.

La diabetes es una enfermedad de tipo social. Su combate no puede limitarse a darle tratamiento individual a cada paciente. Se está luchando contra la obesidad, la pobreza, la escasez de médicos y la expansión urbana -factores que, por cierto, abundan en el Valle.

"Tenemos que informar al público que no se trata simplemente de malos hábitos alimenticios y estilos de vida inadecuados," dice Rudy Ortiz, profesor de la Universidad de California en Merced dedicado al estudio de la obesidad y la diabetes. "En el lugar de trabajo, en la comunidad y en las escuelas existen problemas que contribuyen a esto."

Y todo el mundo está de acuerdo en que es necesario hacer más al respecto. Si las cosas no cambian, uno de cada tres niños nacidos en 2000 llegará a padecer esta enfermedad en algún momento de su vida. Eso significa exponer a miles de niños de nueve años de edad a un riesgo innecesario de ataque cardiaco, accidente cerebral vascular, ceguera y amputaciones más adelante en la vida.

Quizá eso suene drástico. Pero cada pequeño paso ayuda.

Al menos uno de cada cuatro pacientes que acuden a la clínica Visalia es diabético. Y la mitad de las visitas de los pacientes se relacionan con la diabetes, asegura el Dr. Christopher Rodarte, su director médico.

La diabetes requiere la colaboración de médicos, asistentes médicos, educadores sobre diabetes, nutriólogos, psicólogos -y claro, el paciente- para mantener en control la glucemia de este último, comenta el Dr. Rodarte.

La Red de Atención Médica Familiar (Family HealthCare Network), operadora de la clínica en Visalia, gastó cerca de $50,000 en el registro de diabetes computarizado. Este sistema sustituye el antiguo registro manual, que consumía mucho tiempo y solía estar atrasado.

El registro ha dado resultados concretos:

En una comparación entre las personas diabéticas antes y después de darles seguimiento con el sistema computarizado, se descubrió que 61% de éstas -respecto al 25% anterior- estaban vacunadas contra la neumonía. Eso es importante, pues las personas diabéticas tienen mayor riesgo de neumonía.

Los nuevos datos sugieren que casi uno de cada dos pacientes -antes era uno de cada cinco- se hicieron una evaluación de la retina para detectar problemas en los ojos. La diabetes es la principal causa de nuevos casos de ceguera en los Estados Unidos entre la población adulta.

Hasta ahora, la mayoría de los programas de prevención de la diabetes se han llevado a cabo con presupuestos muy raquíticos, afirman quienes los operan. Y eso que está demostrado que los programas de prevención economizan dinero.

Los programas de cuidado de los pies para prevenir amputaciones reducen en alrededor de $900 los costos de la atención médica de los diabéticos cada cinco años, según un informe federal publicado en 2000. Las mediciones de la presión sanguínea para disminuir el riesgo de ataque cardiaco y accidente cerebral vascular permiten que las personas diabéticas economicen $900 en el transcurso de su vida.

En general, cada $1 invertido en capacitación del paciente para que cuide de su diabetes se convierte en hasta $8.76 de ahorros en costos de atención médica, concluye dicho informe.

No obstante, hace tiempo que en California falta financiamiento para la prevención de la diabetes, asegura Lisa Murdoch, de la Asociación Americana de la Diabetes.

Se atribuye al Programa de California para la Diabetes la reducción de la frecuencia de esta enfermedad. Su presupuesto anual, que es de $1 millón, proviene en su totalidad de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de la federación.

Dicho programa cuenta con nueve empleados de tiempo completo y dos de medio tiempo. Un especialista en promoción de la salud de medio tiempo trabaja en el área de Fresno.

El programa ha tratado de distribuir a su personal lo mejor que puede para abarcar al máximo el estado, dice Linda Rudolph, subdirectora del Centro de Prevención de Enfermedades Crónicas y Promoción de la Salud en el estado. Rudolph es la responsable del programa.

"Hacemos nuestro mejor esfuerzo, dados los retos económicos que el estado enfrenta actualmente," apunta Rudolph.

A la Asociación para la Diabetes le preocupa que las personas diabéticas de escasos ingresos resulten seriamente afectadas por la crisis presupuestal de California. Es probable que California imponga requisitos más estrictos de elegibilidad y limite los servicios que otorga por medio de Medi-Cal, el plan de seguro médico para personas de escasos recursos, que opera con recursos mixtos estatales y federales.

El mes pasado, Ortiz, el profesor de la Universidad de California en Merced, ayudó a redactar un informe legislativo que contiene el primer borrador de un plan para combatir la obesidad y la diabetes en nuestro estado. Sin embargo, dicho plan dependerá de recursos financieros que todavía no son seguros.

Entre sus recomendaciones están: Aumentar los reembolsos alimenticios para las escuelas que proporcionen a sus alumnos frutas frescas y verduras en el desayuno y el almuerzo, e incrementar el apoyo financiero para los alumnos inscritos en los programas de salud pública escolar.

Ortiz, quien funge como profesor adjunto de fisiología y nutrición, reconoce que el informe sobre obesidad y diabetes que ayudó a elaborar llega a los escritorios de los legisladores en un mal momento. No obstante, espera que los legisladores tomen en serio sus recomendaciones.

En la clínica de Visalia Oak, la paciente diabética Beverly Beach se veía muy contenta al salir hace poco de la sala de consulta.

El asistente médico le había revisado los pies en busca de llagas -- que pueden ser signo de daños en los nervios como consecuencia de la diabetes. "Nunca me habían hecho esta revisión," comenta.

A Beach, una residente de Visalia de 59 años, le diagnosticaron diabetes hace más de un año. Modificó su dieta y empezó a tomar píldoras diariamente para controlar su glucemia.

Investigación realizada por Barbara Anderson y Natayla Shulyakovskaya, Centro de Periodismo sobre Atención Médica de California

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