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Graduantes sobrepasan barreras

MODESTO — Si le pregunta a Hugo Sánchez cómo se ve dentro de 10 años, su respuesta es simple: "Es posible que todavía en la escuela estudiando para conseguir mi doctorado o probablemente trabajando y divirtiéndome."

Sánchez, de 18 años de edad, recientemente se graduó de la preparatoria Johansen High School y asistirá a UC Merced en el otoño. Él sabe que quiere estudiar una carrera en Ciencias porque algún día, a él le gustaría diseñar autos.

Hugo es el hijo único de Hugo y Zenaida Sánchez, originarios de Zacatecas, México, él se graduó con honores y fue uno de los siete estudiantes que recibieron la Beca de Mérito Académico para completar sus estudios en UC Merced. Los siete estudiantes fueron escogidos de entre 12,000 estudiantes a nivel estatal.

Nada mal para un joven a quien no le importaba mucho la escuela a principios de su educación.

"Cuando era más joven no me importaba conseguir una educación pero no hubiera estado en las clases en que estuve si no fuera por mis padres," dijo Sánchez, quien le agradece a sus padres por asegurarse de que tuviera éxito en la escuela. "Yo me hubiera atrasado si no fuera por ellos."

Ahora, su mente está en llegar a UC Merced en el otoño y valorar una educación superior.

"La educación es muy importante porque voy a poder vivir una vida mejor como el Dr. Quiñones," dijo él refiriéndose al Dr. Alfredo Quiñones, uno de los 10 mejores neurocirujanos de los EE UU. "Pero uno tiene que pasarla bien con los amigos."

Su madre Zenaida Sánchez, quien en un tiempo trabajó para Parent Institute for Quality Education (PIQE) – organización que enfatiza lo valioso que es que los padres de familia se involucren en la educación de sus hijos, vio de primera mano los resultados de su participación. "PIQE fue definitivamente una herramienta que me ayudó mucho con la educación de Hugo," dijo Sánchez, quien ahora trabaja para Girl Scouts Heart de California Central.

¿Y cuál es la meta principal en la vida para este brillante joven?

"Mantenerme a mí mismo y a mi familia, y al mismo tiempo, vivir una vida sencilla pero feliz."

Por OLIVIA RUIZ/Vida en el Valle

PATTERSON — Sofía Díaz, de 17 años, tuvo que transferirse de una escuela preparatoria regular a la escuela de continuación Del Puerto High Scool de Patterson porque le faltaban créditos académicos para graduarse.

Fue entonces cuando Díaz se enfocó en aprovechar lo mejor de la educación y logró graduarse el 29 de mayo con un grupo de 72 estudiantes. Su próximo paso académico es asistir a Meric College para obtener un certificado como asistente médico.

Pero la preparatoria no fue fácil para Díaz, no como lo hubiera sido para cualquiera de sus compañeros de clase o para cualquier adolescente de su edad.Díaz se casó con José González de 20 años, a una edad muy temprana y se embarazó durante el doceavo grado. Ahora su hija Arely González tiene 5 meses de edad.

"El levantarme en la mañana era muy difícil," recuerda Díaz de su embarazo, ir a la escuela, y ser ama de casa.

Pero eso no la detuvo; ella se mantuvo motivada, dijo su prima Karely García.

"Sofía es dedicada y tiene una meta que logrará. Ella tiene una gran personalidad y es muy audaz, así que yo sé que va a tener éxito en cualquier cosa a la que ella se dedique," dijo García.

Cuando nació Arely, María, la madre de Díaz, originaria de Matamoros, Tamaulipas, le ayudó y la apoyó un 100 por ciento.

La hermana mayor de Díaz, Ana de 20 años, también le prestó una mano de ayuda en cuanto nació la bebé.

"Ella maduró. Todo lo que quiere hacer es estar con su bebé y con su esposo, así que no hay tiempo para jugar," dijo la hermana mayor. "Estoy feliz por ella porque ella pasó por muchas cosas y lo logró."

El director de la escuela Del Puerto, Alberto L. Velarde, está de acuerdo.

"Ella pasó por algunos momentos difíciles, pero estamos contentos de que se haya quedado con nosotros y de que se haya graduado," dijo Velarde.

Mande correo electrónico a: oruiz@vidaenelvallel.com

Por JENNIE RODRÍGUEZ/Vida en el Valle

Para muchos padres de familia migrantes, que llegaron a este país en busca de una vida mejor, la educación es la clave para propulsar a sus hijos hacia esa vida mejor.

Luis Ruiz, de 17 años, hizo que sus padres estuvieran orgullosos de él, el día que se graduó de la Escuela Preparatoria Edison con un promedio de calificación de 4.03. Luis, un joven de largas piernas y 6 píes, 3 pulgadas de estatura, con un cerebro que encaja con su tamaño, él irá rumbo a Cal Poly en San Luis Obispo, en septiembre. Luis va a estudiar ingeniería en sistemas.

"Hice algo de investigación y me di cuenta de que hay más demanda por ingenieros en sistemas en este tiempo," dijo Luis. Esas fueron buenas noticias para Luis ya que las ciencias y la tecnología es lo que le interesa.

Cuando estaba en Edison, Luis estuvo muy activo en la comunidad, incluyendo el haber prestado servicio como tesorero del grupo MESA (siglas en inglés para Matemáticas, Ingeniería, y Logros en Ciencias) de Edison.

Aunque el pensar en mudarse lejos y vivir con ayuda financiera es algo que asusta a Luis, hay algunas cosas que lo mantienen motivado. Una de ellas es su familia.

Luis quiere algún día poder ayudar económicamente a su familia que depende del ingreso de su padre y de su hermana. El padre de Luis, Santiago Ruiz, recientemente fue descansado de su empleo como techero y está manteniendo a su familia con la prestación por desempleo. La hermana de Luis trabaja de tiempo parcial.

"Esperamos que cuando él termine sus estudios sea más fácil para él encontrar un trabajo," dijo Santiago, originalmente de Michoacán, México. "Me siento muy orgulloso que siga sus estudios." Luis va a ser el primero de su familia en ir a la universidad.

Edith Canales, de 17 años de edad, graduada de la Escuela Preparatoria Linden, también va a continuar con su educación después de la preparatoria. Ella fue aceptada en el programa de bioquímica de UC Davis.

"A mí simplemente me gusta la ciencia," dijo Edith, quien ha tomado numerosas clases de Colocación Avanzada en la Preparatoria Linden.

Edith creció en una comunidad pequeña, rodeada de huertos frutales, propiedad de la compañía de proceso de fruta que emplea a su padre. Edith sueña con la vida en la ciudad. La activa adolescente, que participó en el programa de Futuros Agricultores de América y prestó servicio como vicepresidenta del Movimiento Estudiantil Chicano de Aztlán (MEChA), está ansioso de ir a Sacramento.

"Estoy entusiasmada porque quiero salirme de la mentalidad de pueblo chico," dijo ella.

Edith va a ser la primera de su familia que asiste a la universidad. Su madre se graduó de San Joaquin Delta College.

"No hay nada más importante que la educación," dijo su hermano Eber Canales, de 19 años. "Estoy orgulloso de que ella haya sido aceptada en una gran universidad."

Mande correo electrónico a: jrodriguez@recordnet.com

Por MARTÍN E. MARTÍNEZ/Vida en el Valle

SACRAMENTO — Lo que pareciera un sueño casi imposible para Jaime Garibay finalmente después de dos años de lucha pudo convertirse en realidad.Garibay fue uno de los 530 estudiantes que se graduaron hace dos semanas de la Davis High School y lo hizo con altas calificaciones a pesar de que hubo momentos en que pensó que no concluiría su educación, básicamente por presiones familiares.

Ataviado con el tradicional traje de graduación y rodeado de familiares horas antes de iniciar la ceremonia, Garibay comentó que este logro fue casi un "milagro," ya que varias veces pensó en abandonar sus estudios para ponerse a trabajar.

"Yo soy un ejemplo de que cuando uno se propone una meta se puede lograr a pesar de que todos te digan lo contrario," dijo Garibay, de 18 años de edad y quien nació en Woodland aunque sus padres son originarios del estado mexicano de Michoacán.

Pero lo que motivó a Garibay a no dejar la preparatoria fue el hecho de pensar que si lograba concluirla, más adelante podría conseguir un mejor empleo."Desafortunadamente muchos jóvenes latinos abandonan la preparatoria o ni siquiera entran porque creen que no va a poder pero lo cierto es que sí se puede y si lo logras entonces a la larga podrás obtener un mejor empleo, un mejor salario si simplemente te pones a trabajar en cualquier cosa," dijo Garibay.

Pero para este joven hubo otros obstáculos que en algún momento pusieron a prueba su estancia en la preparatoria.

Debido a que sus padres no lo podían ayudar con sus estudios ya que no cuentan con muchos conocimientos, sus calificaciones al principio no eran buenas, especialmente con matemáticas e inglés. Ante esto él pensó que quizás lo mejor sería dejar la escuela.

Pero al poco tiempo se dio cuenta de que todo era cuestión de ponerle más atención y para el siguiente semestre sus calificaciones mejoraron considerablemente.

"Es difícil cuando no cuentas con el apoyo de tus padres para hacer tus tareas pero es cuando te das cuenta de que tienes que echarle más ganas; eso fue lo que hice y mejoré mis calificaciones al poco tiempo," explicó Garibay, quien se graduó con un promedio de 3.3.

Otro de los obstáculos que Garibay enfrentó fue el hecho de que varios maestros lo trataban de una manera distinta por ser latino e inclusive muchos no tenían confianza en él para con sus estudios.

"Desafortunadamente muchos maestros piensan que si eres latino no tienes la capacidad para estudiar; varios de ellos me trataban distinto a los demás alumnos y yo no sentía su apoyo. Por eso yo me dije que no lo podía permitir y les pude demostrar que era capaz y que me gradué a pesar de sus comentarios negativos," aseguró.

Para Guadalupe Garibay, madre de Jaime, el ver a su hijo graduarse es motivo de orgullo ya que ella dudaba que alguno de sus dos hijos lo harían debido a que siempre creyó que correrían la misma suerte de sus padres: trabajar en el campo.

"Yo no estaba muy segura de que mi hijo se graduara porque había muchas cosas en contra pero él logró vencer todos esos obstáculos y verlo ahora listo para acudir al colegio es algo que me llena de orgullo," dijo Garibay, quien trabajó por muchos años en el campo y ahora se dedica a la limpieza de casas.

Lo que más le agrada a Guadalupe es que su hijo no va seguir el mismo destino de sus padres y que él demostró que sí puede con los estudios."Nosotros no contamos con los recursos económicos para mandarlo a la universidad pero si él desea continuar con sus estudios nostros estamos de acuerdo en hacer el sacrificio para que salga adelante."

De lo que ella se siente orgullosa ahora es que pronto su hijo acudirá al American River College a estudiar la carrera de Fire Technology, ya que, después de ver los acontecimientos del 11 de septiembre, le nació la idea de ser bombero porque quiere ayudar a otros.

Por MARTÍN E. MARTÍNEZ/Vida en el Valle

SACRAMENTO — Betzaida López fue una de las alumnas más destacadas de su generación en la McClatchy High School al obtener calificaciones perfectas y ahora asegura estar lista para ingresar al colegio universitario.

Pero para lograr ser una de las mejores ella tuvo que hacer un doble esfuerzo debido a varios factores adversos.

Sin embargo, el resultado final es algo que la llena de orgullo y satisfacción.

"Para mí obtener buenas calificaciones es algo muy gratificante porque nunca tuve la asesoría de mis padres, ya que ellos no contaban con los conocimientos porque tuvieron pocos estudios, por lo que yo me di cuenta que debería hacer un gran esfuerzo y lo logré," dijo sonriendo Pérez, poco tiempo antes de la fiesta de graduación.

Los esfuerzos extras que López tuvo que hacer para sobresalir consistieron en acudir a asesorías después de clases y hacer consultas en bibliotecas o con sus propios maestros, algo que ella pocas veces veía en otros alumnos.

"Yo me daba cuenta que los alumnos más destacados del salón contaban con todo el apoyo de sus padres, les ayudaban con sus tareas y gracias a eso sacaban buenas calificaciones; afortunadamente yo desde niña me di cuenta de esta situación y para no quedarme atrás busqué el apoyo por mí misma," aseguró López, de 19 años de edad.

Sin embargo, la joven asegura que aunque no contó con el apoyo de sus padres para el aprendizaje, ellos siempre estuvieron presentes para todo lo demás que necesitara.

"Cada vez que yo les pedía a mis padres que me llevaran a la bibiloteca o a la escuela después de clases ellos lo hacían. Siempre sentí el apoyo de ellos en ese respecto, lo cual se los agradezco muchísimo."

López recuerda todavía cuando se quedaba estudiando hasta la media noche y que su madre siempre estuvo a su lado. "Aunque ella no me podía asesorar siempre estuvo allí, a mi lado hasta que yo terminara. Este esfuerzo no es solo mío sino también de mis padres."Del total de alumnos sobresalientes de la preparatoria McClatchy sólo cinco latinos lograron figurar pero el puntuaje más alto fue el de López quien obtuvo un promedio de 3.9.

Gracias a sus buenas notas, López consiguió una beca de la organización MEChA y, aunque intentó entrar a la universidad, y fue aceptada por la UC Davis, los ingresos económicos de su familia no lo permitieron.

Actualmente, se prepara para ingresar al Sacramento City College mientras intenta conseguir un préstamos u otra becas para dentro de un año intentar otra vez ingresar a la universidad.

"Yo me siento capacitada para hacer una carrera, sé que lo puedo lograr y también sé que hay mucha ayuda para hacerlo por lo que seguiré esforzándome hasta lograrlo," dijo López, quien desea estudiar la carrera de ingeniera civil.

María Barranco, su madre, originaria del estado mexicano de Hidalgo, está convencida de lo anterior. "Yo estoy segura que algún día ella va a poder acudir a la universidad porque todo lo que se propone lo logra.

"Desde pequeña mi hija siempre ha obtenido muy buenas calificaciones y todo lo ha logrado por ella misma, gracias a su empeño, lo cual me hace sentir muy orgullosa de ella," comentó Barranco, quien trabaja como niñera y se dedica a limpiar casas.

Barranco lamentó que su hija no haya podido ingresar a la universidad pero aseguró que tanto ella como su esposo, Félix Pérez, se esforzarán para que su hija pueda tener el acceso a la educación superior.

"En estos momentos nosotros no contamos con los recursos para enviar a nuestra hija a la universidad pero con sacrificio y esfuerzo de nuestra parte y con la dedicación de ella, sabemos que algún día podrá cumplir su sueño de ir a la universidad," agregó Barranco, quien tiene tres hijos más.

Comentó que su hija siempre ha puesto un gran empeño en sus estudios y prueba de ello es que durante su educación secundaria fue nombrada ‘estudiante del año' en dos ocasiones.

Mande correo electrónico a: mmartinez@vidaenelvalle.com

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