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Hicieron realidad sus sueños de bailar folclórico en el escenario

The Whittier-based Grupo Folklórico Sueños y Esperanzas received the only standing ovation during the three showcase concerts of the Danzantes Unidos Festival.
The Whittier-based Grupo Folklórico Sueños y Esperanzas received the only standing ovation during the three showcase concerts of the Danzantes Unidos Festival. jesparza@vidaenelvalle.com

Vestidos en trajes azules de charro, los cinco danzantes entraron al esenario del Teatro Saroyan igual como los otros 51 grupos lo habían hecho antes.

Las seis muchachas, con sus faldas blancas con rayas azules, los acompañaron el domingo pasado por la tarde. Una en silla de ruedas.

Al empezar la canción ranchera ‘El Caporal,’ los gritos empezaron.

“Abran el corral muchachos que allá viene el caporal.

“Viene corriendo un novillo por ese camino real.

“Haber si logra alcanzarlo pa poderlo jinetear.

“¡uya! ¡uya!, ¡uya! ¡uya! ¡jah!”

El público sacó sus cámaras para tomar vídeo o fotos, o ambos.

Esta no fue una presentación normal, y no sólo porque fue el único grupo en recibir una ovación de pié.

Ballet Folclórico Sueños y Esperanza, cual se formó hace 10 meses, es un grupo de jóvenes de necesidades especiales.

“Los conciertos de Showcase del 40 aniversario de DUF 2019 fueron coronados y bendecidos por la alegría y la energía puras del Grupo Folclórico Sueños y Esperanza,” dijo María Luisa Colmenárez, directora del festival de tres días de duración. “Cada bailarín de la casa tenía que haber sido devuelto al recuerdo de su primer par de Miguelitos (zapatos de calidad), su primer vestido de Jalisco (y su traje) y su primera actuación.

“Danzantes Unidos está inspirado en ellos para trabajar más duro y hacerlo aún mejor en los próximos 40 años. Seguiremos sirviendo como foro para la expresión artística en una capacidad integral para toda nuestra comunidad folklórica.”

Lázaro Vargas, director del grupo, dijo que los integrantes “están encantados. Están listos par ir otra vez a Fresno. Les encanto.”

Sin embargo, Vargas batallo por tres años para encontrar alguien como maestro/maestra del grupo.

“Fue la maestra número cinco,” explico Vargas en una entrevista telefónica sobre los origines del grupo.

“La verdad, no porque iban a fallar, pero era la emoción.”

“Dicen que aquel caporal monta un caballo roano,

“Con un lucero en la frente, y le llaman El Cubano.

“Pa correr es el primero, en las pistas y en los llanos.

“¡uya! ¡uya! ¡uya! ¡uya! ¡jah!”

El grupo del mismo nombre fue de los padres y niños que iban cada viernes a la Plaza México para participar en karaoke. Una noche, Vargas fue con sus hijos quien presentaron bailes folklóricos en ese lugar.

“Fue cuando ese jovencito, le llamo mi compadre William, me dijo: ‘Yo quisiera aprender a bailar folklórico,” recuerda Vargas, quien trabaja en una fábrica de puertas de baño.

“De allí me dio la tarea de buscar maestro,” dijo Vargas.

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Grupo Folklórico Sueños y Esperanza from Whittier performed dances from Jalisco at the April 14 showcase concert of the Danzantes Unidos Festival. JUAN ESPARZA LOERA jesparza@vidaenelvalle.com

Unos maestros dijeron que estaban demasiados ocupados. Otros hicieron cita pero nunca llegaron.

“Yo pienso que pensaban que iba a ser difícil, que los jóvenes no podían aprender,” dijo Vargas.

Ballet Folclórico Sueños y Esperanza ha llegado. ¡Punto!

“Afortunadamente toda la gente los está recibiendo de buena forma,” dijo Vargas.

Después de su presentación de 7 minutos (también bailaron ‘El Jarabe Tapatío’ y ‘El Son de la Negra’), los integrantes posaron por fotos con el público y disfrutaron el reconocimiento de sus nuevos admiradores.

Vargas admitió que “estaba súper nervioso” antes de la presentación.

“Soy del purito Jalisco mi semblante lo dirá,

“Uso sombrero de charro y les brindo mi amistad.

“Y cuando tiendo la mano, la doy con sinceridad.

“¡uya! ¡uya! ¡uya! ¡uya! ¡jah!”

Él sabe que los jóvenes son nuevos al baile folklórico.

“Yo sé que no lo hacen perfecto. Me imagino que están igual que yo. La gente, lo que le gusta es la pasión por ellos,” dijo.

Los maestros han recibido una sorpresa también.

“Al principio estaba nerviosa,” dijo Vargas. “Dice que es más fácil trabajar con ellos que con otros. Ahora está contenta.

“Lógico, aprenden más despacio pero son más atentos, mas respetuosos.”

Vargas vio el grupo Corazones en Ritmo, un grupo de jóvenes de necesidades especiales, en Las Vegas hace unos años cuando sus hijos fueron a competir. Se le quedo el idea de tener un grupo igual en Whittier, pero no fue hasta el día que William le dijo que quería bailar folklórico.

“Nuestra intención es formar otros grupos,” dijo Vargas, quien se dedica a trabajar como fotógrafo los fines de semana.

Colmenárez dijo que ya tienen una maestra para dar clases para bailadores de necesidades especiales para el festival 2020. Este año, los integrantes de BF Sueños y Esperanza tomaron las mismas clases que los otros 1,700 danzantes tomaron.

Special needs dancers have folkloric dances in their blood

Dressed in blue charro costumes, the five dancers entered the theater of the Saroyan Theater just as the other 51 groups had done before.

The six girls, with their white skirts adorned with blue stripes, accompanied them. One in a wheelchair.

At the beginning of the ranchera song ‘El Caporal,’ the shouting began.

Many in the audience took out their cameras to take video or photos, or both.

This was not a normal presentation, and not just because it was the only group to receive a standing ovation.

Ballet Folclórico Sueños y Esperanza, which was formed 10 months ago, is a group of young people with special needs.

“The Showcase concerts of the 40th anniversary of DUF 2019 were crowned and blessed by the pure joy and energy of the Dreams and Hope Folkloric Group,” said María Luisa Colmenárez, director of the three-day festival. “Every dancer in the house had to have been returned to the memory of his first pair of Miguelitos (quality shoes), his first Jalisco dress (and his costume) and his first performance.

“Danzantes Unidos is inspired by them to work harder and do even better in the next 40 years. We will continue to serve as a forum for artistic expression in an integral capacity for our entire folkloric community. “

Lázaro Vargas, director of the group, said that the members “are delighted. They are ready to go again to Fresno. They love me.”

However, Vargas battled for three years to find someone as the teacher of the group.

“She was teacher No. 5,” Vargas explained in a telephone interview about the group’s origins.

“The truth, not because they were going to fail, but it was emotion.”

The group of the same name was the parents and children who went every Friday to Plaza Mexico to participate in karaoke. One night, Vargas went with his children who presented folk dances in that place.

“It was when that young man, I call him my compadre William, told me: ‘I would like to learn to dance folkloric,’” recalls Vargas, who works in a shower door factory.

“From there he gave me the task of looking for a teacher,” Vargas said.

Some teachers said they were too busy. Others made an appointment but never arrived.

“I think they thought it would be difficult, that the young people could not learn,” Vargas said.

Ballet Folclórico Sueños y Esperanza has arrived!

“Fortunately, everyone is receiving them in a good way,” Vargas said.

After their presentation of 7 minutes (they also danced ‘El Jarabe Tapatío’ and ‘El Son de la Negra’), the members posed for photos with the public and enjoyed the recognition of their new admirers.

Vargas admitted that he was “super nervous” before the presentation.

He knows that young people are new to folk dancing.

“I know they do not make it perfect. I imagine they are just like me. The people, what he likes is the passion for them, “he said.

The teachers have received a surprise too.

“At first I was nervous,” Vargas said. “He says it’s easier to work with them than with others. Now she is happy.

“Logical, they learn more slowly but they are more attentive, more respectful.”

Vargas saw the group Corazones en Ritmo, a group of young people with special needs, in Las Vegas a few years ago when their children went to compete. He had the idea of having an equal group in Whittier, but it was not until the day that William told him that he wanted to dance folkloric.

“Our intention is to form other groups,” said Vargas, who works as a photographer on weekends.

Colmenárez said that they already have a teacher to teach special needs dancers for the 2020 festival. This year, the members of BF Sueños y Esperanza took the same classes that the other 1,700 dancers took.

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