Pudo haber sido una goleada histórica. Tan histórica como la profunda crisis futbolística que atraviesa el club América.
Aunque las Chivas se adueñaron del clásico número 200 superando a su eterno rival por 3-2, perdonaron más de lo esperado y colaboraron de esa forma en minimizar una vergüenza que a estas alturas hubiese sido catastrófica.
Lo curioso del clásico giró en torno al enfrentamiento del primero de la tabla (hablamos de Chivas) recibiendo en el estadio Jalisco al último, en este caso y aunque cueste creerlo, el América. Pero como los clásicos en lo individual no saben de números, de posiciones ni de historial, todo hacía pensar que este duelo en particular, se iba a convertir en un buen medidor para demostrar que esas diferencias abismales en la tabla general eran ficticias.
Totalmente incorrecto. Lo mostrado en la cancha fue justamente el fiel reflejo de la realidad. Por un lado, un equipo armado, con estilo definido, convicciones de protagonista y serio candidato a llevarse el título. Por el otro, un grupo de jugadores desorientados, presionados por su presente y apenas algunos con el orgullo de vestir la camiseta de un equipo grande.
Chivas tenía el partido totalmente controlado. Se puso 3-0 arriba con dos goles de Sergio Santana y otro de Sergio Ávila. Y pudieron ser más, pero apareció la figura del único estandarte americanista llamado Salvador Cabañas, y con dos anotaciones puso al Rebaño Sagrado a sufrir en los últimos diez minutos, incluso cuando las Águilas ya jugaban con diez hombres.
Es cierto que América cuenta con varios elementos importantes lesionados y suspendidos, pero de cualquier manera nadie puede negar la pobreza futbolística desplegada a lo largo del Torneo Clausura de un equipo que ya se despidió de cualquier aspiración de clasificar a la liguilla. Su entrenador Rubén Romano había admitido que el equipo no tiene resto físico para afrontar dos torneos a la vez, teniendo en cuenta su participación en Copa Libertadores. Varios de sus jugadores no se pueden recuperar de lesiones y de los viajes ya que no se tuvo en cuenta una buena planeación posterior al torneo Interliga.
Para las estadísticas, de los 200 clásicos disputados, América ganó 73 partidos, perdió 62 y empataron 65 veces. Sin embargo en torneos regulares jugaron en 130 ocasiones, siendo Guadalajara quien tiene la ventaja con 47 clásicos a su favor, 37 en contra y 46 empates.
América venía de ganar los últimos cuatro clásicos al hilo pero este resultado adverso cortó la racha. En el torneo local, consiguió su décima derrota y no gana desde la fecha 4 contando con apenas 8 puntos en su haber de 42 disputados. Su técnico Rubén Romano, alargó su récord negativo personal a 19 juegos consecutivos sin conocer la victoria, contando con su anterior experiencia dirigiendo al Atlas.
Guadalajara disfruta del súper liderato del torneo con 29 unidades donde cosechó un solo revés y ya está clasificado a la liguilla.
Ambos conjuntos se encuentran disputando las fases finales de la primera ronda de la Copa Libertadores. En este torneo, América cuenta con mejores posibilidades de acceder a los octavos de final y salvar al menos el honor, ya que visita a la Universidad Católica de Chile y con un empate, o incluso perdiendo 0-2 avanza. Guadalajara tiene su futuro más complicado, porque debe ganarle a San José de Bolivia y esperar que el Santos de Brasil empate o pierda frente al Deportivo Cúcuta de Colombia.
En lo institucional, tanto el presidente del América Guillermo Cañedo White como el mismo técnico Romano, ya han presentado sus renuncias semanas atrás, efectivas a partir del primero de junio. El club inmerso en uno de sus peores momentos de su historia, anunció que planea realizar un seria reestructuración de autoridades, plantel y cuerpo técnico.
Los rumores apuntan a que los únicos extranjeros quienes podrían continuar en la institución son el argentino Federico Insúa, todavía recuperándose de su lesión en la rodilla y Salvador Cabañas. Incluso varios jugadores nacionales de la actual plantilla también estarían en la lista de salida.