En México, el oro olímpico es una buena oportunidad para celebrar

México necesitaba esto.

Apenas se había dado el silbatazo final en la final de fútbol de las olimpiadas y todavía no se colgaban las medallas de oro en los 18 atletas de amplias sonrisas, cuando miles de mexicanos ya se habían reunido en las plazas de todo el país, con canción, alegría y un raro momento de absoluta celebración.

La primera medalla de oro de México en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Su primera medalla de cualquier color, en el fútbol varonil, un deporte que es la pasión nacional sin rival.

Y contra Brasil.

¡Brasil!

En restaurantes, en las calles y en sus hogares, los mexicanos celebraban y cantaban su canción tradicional favorita 'Cielito Lindo.' "Ay, ay, ay, ay. Canta y no llores...." Luego sonaron las trompetas y silbatos, abrazaban a cualquier persona que estuviera cerca entre gritos de "¡Viva México!"

Con todos los problemas del país -- una mortífera guerra contra las drogas, una débil economía y una transición política incierta -- el triunfo del sábado de 2-1 contra Brasil en el Estadio Wembley de Londres fue una justificación y un respiro.

"Esto va a ser de ánimo para todo el país," dijo José Luis Calderón de 34 años, quien dirige una compañía de seguridad. "Esto nos dice sí, ¡nosotros podemos!"

Él vio el partido en un restaurante de la Ciudad de México en el vecindario de Polanco, donde el personal del estacionamiento y meseros se unieron a los clientes en gran regocijo. Su amigo Leonardo Rodríguez de 48 años, propietario de una compañía de construcción, comentó que esto no era solo un partido. Esto era una victoria contra la fortaleza que es Brasil.

"México necesita héroes," dijo él. "Eso es lo que este equipo es."

Después de la más dulce de todas las victorias, una ola humana irrumpió en la plaza del simbólico Ángel de la Ciudad de México, el Ángel de la Independencia, una imponente estatua tan dorada como las medallas de oro.

"¡Campeones! ¡Campeones!" gritaban al unísono, ondeando banderas y enormes sombreros, muchos de ellos vestidos con la camiseta verde de su equipo, conocido como el (por tricolor -- verde, blanco y rojo por la bandera de México).

En tiempos recientes en la plaza se han visto protestas por la elección presidencial del 1ro de julio.

Pero no el sábado.

Para Héctor Obregón de 39 años, el estar hombro a hombro con la multitud en torno al Ángel, la victoria fue "el momento más importante que se haya vivido en la historia deportiva de este país."

"Este es un escape de toda la frustración y de las dificultades," dijo Jaime Lorenzo de 52 años, empleado de una compañía de teléfonos celulares.

"Ganaron con sus corazones," dijo Héctor Taber de 25 años, un arquitecto que iba en camino al Ángel después de haber visto el partido con su novia, Maricarmen Lezama, en una cantina donde las botellas de whiskey se regalaron a cualquiera que hubiera pronosticado el marcador final. Él llevaba una camiseta del admirado jugador mexicano Cuauhtémoc Blanco, con el número 10. "Él casi lloró!" dijo Lezama de la reacción de su novio ante la victoria.

En el suburbio de Santa Fe en la Ciudad de México, la gente celebraba la Victoria con platos de chilaquiles calientitos y taros de cerveza.

"Me quedé sin palabras," dijo Marco Guzmán Torres un médico de 45 años. "Esta es una victoria histórica, y me hace muy feliz el estar aquí con mis hijos y que ellos se den cuenta de que México, sí puede ganar, y ver la bandera de México ondear en la más alta posición."

Ricardo González de 10 años, añadió, "fue algo increíble oír el himno nacional de México. Yo quiero ser un futbolista como ellos."

El Presidente de México Felipe Calderón se unió a la ola de notas de felicitación, diciendo por Twitter, "El oro para México en el fútbol es un logro histórico para nuestro país. Estamos felices y orgullosos de nuestro equipo."

Sus palabras hicieron eco con Javier Hernández, El Chicharito, quizá el futbolista mexicano más famoso de hoy en día. Él juega con el Manchester United, el equipo británico de renombre, que supuestamente no le permitió jugar con la escuadra olímpica de México.

"Viva México," dijo Hernández via Twitter. "Gracias gracias gracias. Orgullosamente mexicano, para bien o para mal."

De hecho, todos los jugadores que participaron en el partido del sábado eran de equipos de ligas mexicanas. Ninguna de las estrellas internacionales de México estuvo presente (Giovani dos Santos, quien al principio formó parte de la selección olímpica, se quedó en la banca por una lesión), algo que pudiera haber aumentado el sentir de orgullo.

México también batalla con algo de complejo de inferioridad contra Brasil, en los deportes y en otras áreas. México de hecho tiene mejores estadísticas que Brasil en algunas cosas (como una tasa de homicidios más baja), y aún así la reputación que tiene Brasil como poderoso equipo es algo que sobrepasa a México.

México de hecho derrotó a Brasil en seis de los 12 encuentros desde 1999. Así que hubo un poquito de "¡Se los demostramos!" en la reacción de algunos el sábado.

"Lo que es cierto de hoy es que los jóvenes (mexicanos) le dieron una lección a los veteranos (brasileños)," dijo Juan Andiano de 49 años, otro de los que festejaban en el Ángel, "y van a jugar un excelente papel en lo que sigue."

Eso sería la Copa Mundial de fútbol de 2014 -- en Brasil.