La boxeadora Mía St. John en su último pelea

La sonrisa glamorosa de Mía Rosales St. John esconde recuerdos tristes de un pasado problemático de hambre, indigencia, adicción al alcohol y a las drogas, y una angustia mental que casi termina con su vida.

Hace cinco meses, su madre, María Elena Socorro Rosales, murió de cáncer en el pulmón. Ella siempre estuvo en la esquina de Mía en todos sus encuentros boxísticos.

"De hecho, esta será la primera pelea sin ella, y es algo que me rompe el corazón. Pero no siento que ella se haya ido," dijo Rosales St. John mientras se prepara para la pelea del 14 de agosto contra Christy Martin en Table Mountain Casino.

"Yo siento que ella está aquí, y que ella me está cuidando. Y ella va a estar muy orgullosa de mí," dijo Rosales St. John, quien ha ganado tres títulos internacionales de boxeo.

Aunque la mujer de 45 años, originaria de San Francisco, no define su vida con la carrera profesional boxística de 15 años en la que ella ha acumulado un récord de 46-11-2 (18 KO) y ha llegado a ser una de las mujeres más conocidas en el deporte.

Su próxima pelea contra Martin (49-6-3, 31 KO) será su última.

Rosales St. John -- quien estuvo casada con Kristoff St. John, estrella de ópera -- crió a sus hijos Julián de 22 años, y a su hija Paris de 20. Ella obtuvo un título en psicología en la Universidad Estatal de California en Northridge en 1994.

Sus batallas iniciales con la indigencia, adicción al alcohol y las drogas, la inspiraron a crear la fundación 'El Saber Es Poder,' la cual ayuda a latinos en los Estados Unidos y México.

Ella también se convirtió en una importante defensora de la ley federal escrita por la Congresista Janet Napolitano, demócrata de Riverside, que suministrarán más fondos para terapia en salud mental en las escuelas.

"Aplaudo a Mía por tener el valor de salir y hablar sobre la salud mental. Su valentía hace un gran bien para todos los jóvenes que la ven como ejemplo," dijo Napolitano. "El apoyo de Mía para la Ley de Salud Mental en las escuelas sigue ayudando a muchos jóvenes que con desesperación necesitan a alguien que les brinde una mano de ayuda."

Rosales St. John pudo haberse beneficiado de tal ayuda.

"Fue el punto más bajo de mi vida: no tenía donde vivir. Tenía 17 o 18 años, estaba en Los Ángeles y huí de casa. Eso fue lo que hice," comentó Rosales St. John. "He sufrido de problemas de salud mental. He estado hospitalizada."

Su padre, Duncan Richardson, le enseñó taekwondo. Pero él abandonó a la familia cuando ella tenía 12 años.

Rosales St. John ha dependido de su madre, una mujer de Zacatecas, México, para iniciar y seguir la fundación. Madre e hija, ayudaron a enviar computadoras y conexiones de Internet al Barrio La Cantera de Zacatecas, México en el 2008.

El año pasado, la fundación de Rosales St. John, dirigió The Knockout Workout, un programa que se enfoca en mejorar la salud de los jóvenes latinos y sus familias en El Centro del Pueblo en el Parque Echo del Este de Los Ángeles.

"Toda mi vida es un giro completo de 180 grados. Tengo 23, casi 24 años de sobriedad. Regresé a la escuela, me gradué de la universidad, me casé, tuve hijos, y me convertí en boxeadora profesional," dijo Rosales St. John, quien empezó su carrera con un nocaút que le otorgó ese sobrenombre 'The Knockout.'

"Yo siempre estoy pensando ahora en la sobriedad, así que cualquier cosa y todo es posible. Uno sólo tiene que seguir sobrio," dijo ella.

Rosales St. John y Martin no son desconocidas. La pelea 'Final Victory'del 14 de agosto será un reencuentro de una pelea que Martin ganó en 2002.

La pelea de reencuentro se pospuso a principios de este año porque Martin fue testigo en un juicio contra su esposo, James Martin, en junio. Él fue encontrado culpable y sentenciado a 25 años en prisión por haber intentado asesinar a Christy después de apuñalearla y dispararle.

El promotor de boxeo Roy Englebrecht, dijo que el respeto mutuo que ambas boxeadoras se tienen es algo encomiable, pero la adversidad que ambas han tenido que superar es algo asombroso.

"En la vida diaria es algo extraordinario, el que estas mujeres regresen de todo eso que han pasado y lleguen a vivir una vida normal," dijo Englebrecht.

Ellas dos son verdaderos héroes americanos e historias de éxito americano. Simplemente por lo que han pasado y salir por encima de todo; la mayoría de la gente hubiera quedado abajo."

Las boxeadoras como Rosales St. John, Martin y Laila Ali, hija de la leyenda de peso completo Muhammad Ali, son las pocas boxeadoras que han logrado ganar lucrativos salarios en el boxeo.

La popularidad y el éxito de Martin le dieron a ganar una historia de portada en Sports Illustrated en 1996, mientras que Rosales St. John fue modelo y posó para Playboy en 1999.

Rosales St. John defiende su fotografía en Playboy. "Si David Beckham puede quitarse la ropa yo también puedo."

Muchas de las peleas de Rosales St. John se pasaron por televisión y estuvieron en las carteleras de populares peleas que incluyeron a Óscar De La Hoya. Ella ha peleado en el Madison Square Garden de la Ciudad de Nueva York y en Mandalay Bay de Las Vegas. A nivel internacional, ella ha peleado en China, Alemania, Canadá y la Ciudad de México.

En una parada promocional reciente en Fresno, Rosales St. John elogió a Martin por su valor durante todo el juicio y su carrera. Ella bromeó con la afición.

"¿Cuál portada de revista les gustaría ver?"

Explicó ella después, "No se puede ser una persona que funcione normalmente y estar en este cuadrilátero. Si estás en el cuadrilátero, estás loco, punto."

Rosales St. John era campeona de taekwondo cuando firmó contrato con el promotor de boxeo Don King en 1997.

Algunos veían a St. John como un adorno en las carteleras.

"La gente que las manejaba no las veía en serio," dijo el exboxeador profesional Frank Alemán, de Alemán Boxing Club en Fresno.

St. John y Martin firmaron autógrafos y entrenaron con boxeadores jóvenes en el Alemán Boxing Club el mes pasado.

"(Mía) era una persona que se incluía en la cartelera para que la gente comprara boletos. Los promotores la limitaban a cuatro rondas, pero en lo que iba avanzando, ella se puso más seria. Ella es una chica fuerte con mucha pelea," añadió Alemán.

El mes entrante, St. John hablará sobre la prevención de suicidio entre los jóvenes latinos en la Cumbre de Salud Mental presentada por la Cumbre del Instituto del Comité de Congreso Hispano en la Florida.

"Yo hice lo que pude para sobrevivir (cuando no tenía en dónde vivir). Yo finalmente dije, "Me voy a matar. Me voy a morir o voy a conseguir ayuda.' Quedaba solo un poquito de autopreservación en mí, y me dije, voy a conseguir ayuda y eso fue lo que hice. Escogí vivir," dijo ella.

"Lo que yo hice en el boxeo no fue significativo. Era boxeadora, golpeaba (mala palabra) a la gente para vivir. Logré eso, pero ahora necesito avanzar a cosas más significativas. La ley y mi fundación son mucho más significativos."

Mande correo electrónico a:

dcasarez@vidaenelvalle.com