'God can take me if she comes back'
JORDAN GUINN
Especial para Vida en el Valle
(Published Tuesday, May 29th, 2012 10:19AM)
Diana Muñoz tenía la esperanza de comer pastel blanco de fresas con crema para celebrar los 21 años de su hija mayor el 20 de mayo.
En vez de eso, ella hizo lo que ha estado haciendo cada día durante casi un mes: se quedó sentada al lado de la cama de Brandy Marie Arreola en el hospital, leyéndole y diciéndole lo mucho que se le quiere.
Se sospecha que fue un ataque de violencia doméstica lo que ha dejado a Arreola en coma durante estas semanas. Ella no ha vuelto en sí, hasta hace poco empezó a respirar por sí sola y todavía necesita que se le alimente por medio de un tubo.
"Todos los días le hablo, la baño y le digo que despierte," dijo Muñoz. "Dios puede llevarme a mí si es que ella regresa."
Muñoz no está segura de cuándo fue que sucedió la golpiza, pero sospecha que no se le llamó a los paramédicos en varios días debido a que cuando Arreola llegó al hospital, ella ya tenía una gran ampolla en la espalda por haber estado acostada en un sola posición.
El reporte del Departamento de Policía de Stockton es extraño, sólo dice que a Arreola se le encontró en la cuadra número 1000 al norte de la calle San Joaquín y ni siquiera dice si estaba adentro de algún tipo de refugio.
Arreola no puede comunicarse desde su cama en el Hospital General del Condado de San Joaquín. Sus brazos descansan sin ánimo en vez de regresar los frecuentes abrazos de su madre. Cuando abre los ojos, no puede fijar la vista en los globos de 'Recupérate Pronto' o el mono de peluche que están en su cuarto, ni en el angustiado rostro de su madre. La cara de Arreola se contrae de vez en cuando, y sus brazos y piernas a veces se estremecen o se mueven, pero los médicos dicen que Arreola no tiene control de estas funciones.
"Hola bebé, ¿qué quieres que tu mamá te traiga para tu cumpleaños?" le dice Muñoz mientras acaricia el oscuro cabello de Arreola y le besa la frente durante una visita la noche del martes. "Te amo. Estoy aquí."
Cuando Muñoz le pregunta a su hija si es que ella la escucha, la única respuesta que escucha son los sonidos de las máquinas que sacan el líquido de los pulmones de Arreola.
Muñoz vive entre el dolor por el estado de su hija y la rabia contra el sospechoso que está preso, y desprecio por el plan de realineación en las prisiones de California, lo cual ella cree que también es culpable del ataque.
Raoul Leyva de 33 años, se encuentra preso en relación a la condición de Arreola, según datos de la policía de Stockton.
Ellos tenían como un mes de conocerse, dijo Muñoz.
Leyva no es el hombre que ella quería para pareja de su hija, y a ella no le cayó bien desde el principio. Era irrespetuoso y grosero, dijo ella.
Sus antecedentes muestran que ha estado en la cárcel regularmente desde el 2004 por cargos que incluyen posesión de una sustancia controlada, venta, y robo de automóvil. También tiene una sentencia en el Condado de San Joaquín por haber mandado material para seducir a una persona menor de edad, según registros de ingreso a la cárcel.
