Residentes hablan de sus problemas con el agua

EAST OROSI - Joanna Mendoza, de 16 años, en su casa siempre ha bebido agua embotellada ya que el agua de la llave en su comunidad de Cutler en el Condado de Tulare, está contaminada con el pesticida dibromocloropropano (DBCP), que fue prohibido hace mucho tiempo.

Ella también lleva consigo agua embotellada a la Escuela Preparatoria Orosi, porque allí el agua está contaminada con nitratos.

“Yo he crecido sin poder tomar agua de la llave, lo cual creo que es algo que en realidad no está bien,” dijo Mendoza la tarde del miércoles pasado a Jared Blumenfeld, el administrador regional de la Agencia de Protección al Ambiente (EPA) de los Estados Unidos, y a otros funcionarios de gobierno locales, estatales, y federales.

“¿Por qué tengo que pagar doble por el agua?”

Como parte de una gira de dos días en el Valle de San Joaquín, la tarde del miércoles pasado, Blumenfeld visitó las pequeñas comunidades al este del Condado de Tulare, East Orosi y Seville, para escuchar a Mendoza y a otros residentes de la comunidad que durante años han luchado por agua potable limpia.

Su visita concluyó con el lanzamiento del Plan Estratégico de la EPA para el Valle de San Joaquín, el cual promete apoyar los esfuerzos por atender los problemas del agua potable, mejorar la salud pública, y mantener la justicia ambiental en la región.

El plan — que tiene la intención de guiar el trabajo de la agencia en el Valle – establece que la EPA trabajará con las agencias federales para nivelar los fondos de planeación y diseño del Departamento de Salud Pública del estado para 11 sistemas de agua pública, y fondos para construcción en cuatro sistemas de agua públicos que necesitan mejoras en infraestructura y tratamiento para satisfacer los estándares del agua, entre otras metas.

Para Blumenfeld, la reunión con los residentes de las comunidades subrayó la decisión de la EPA por enfocar su atención y recursos en el Valle, donde los latinos de bajos ingresos llevan una carga desproporcionada de agua potable contaminada.

La visita, dijo él, sirve para “validar nuestra decisión interna de enfocarnos en el Valle de San Joaquín. Todo lo que uno hace cuando uno llega aquí enfatiza de nuevo la importancia de hacer esto una prioridad.”

“Uno puede leer las estadísticas,” dijo él. “Pero cuando uno conoce a alguien con un nombre y un rostro y un niño y una casa – es definitivamente la razón por la que hacemos este trabajo. Nuestro trabajo es proteger la salud humana y el medio ambiente.”

Para los residentes del área, la visita de Blumenfeld fue una oportunidad de poner un persuasivo rostro humano en un problema complicado.

“Yo en verdad quería que él viera lo que en realidad existe,” dijo Rebecca Quintana, residente de Seville que ha trabajado con el Community Water Center de Visalia para mejorar la insalubre agua potable de su comunidad.

“Hay una diferencia entre escuchar y ver. Yo de hecho quería que él viera con sus propios ojos, cómo es que se ven las comunidades y su infraestructura.”

La visita también aportó la oportunidad para que los defensores del medio ambiente impulsen cambios en políticas.

Durante un breve foro comunitario en la Escuela Primaria Stone Corral – donde los estudiantes no pueden tomar el agua de los bebederos - Verónica Garibay, de California Rural Legal Assistance, dijo que las comunidades no incorporadas, de bajos ingresos en el Valle no pueden competir por subsidios para infraestructura hidráulica que incluyen un requisito de “pala lista.”

“Hay una inherente inequidad en ese requisito para las comunidades con desventajas,” dijo Garibay a Blumenfeld.

Refiriéndose a las metas del plan estratégico de proveer fondos para la planeación y construcción de sistemas hidráulicos en el Valle, ella dijo que el dinero debe de aportarse, “de una manera que sea imparcial y que en realidad llegue a las áreas con más necesidad.”

Irma Medellín, una organizadora comunitaria de Lindsay, dijo que ella espera que la visita y el nuevo plan por fin motiven a la EPA dirigir su enfoque y recursos a los desafíos que tiene el Valle en salud y medio ambiente.

“Durante muchos años, le hemos pedido a la EPA que tome acción,” dijo Medellín. “Ahora están diciendo que no hay dinero ... pero nuestras comunidades nunca se beneficiaron de esto.”

Ella le dijo a Blumenfeld: “No se olvide que mucha gente vive aquí, y un día queremos tener agua como un derecho humano no como un privilegio.”

“Es lo primero en nuestras mentes, y no lo vamos a olvidar,” respondió él.

María Herrera, coordinadora de alcance comunitario de Community Water Center, dijo que la visita de Blumenfeld, y las interacciones con los residentes, marcan un importante primer paso en participacióncon la EPA para encontrar soluciones para las comunidades del Valle que no tienen agua potable.

“El que los residentes hayan compartido historias tan personales y se hayan tomado el tiempo de participar en estas pláticas solo enfatiza lo importante que esto es, y la forma en que ellos están esperando y trabajando por lograr algunos cambios,” dijo Herrera.

“Yo veo que esto solo producirá (cosas) buenas,” dijo ella.