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Primero, batalló al tratar de nombrar un solo libro que hubiera leído, a excepción de "partes" de la Biblia. Luego no pudo decir a cuánto asciende el sueldo mínimo ni el precio de la omnipresente tortilla.
El hombre que pudiera llegar a ser el próximo presidente de México, Enrique Peña Nieto, no ha tenido un buen principio.
Durante meses, la elección de Peña Nieto ha tomado un aire de casi inevitable. El apuesto político con esposa estrella de televisión consistentemente va a la delantera de las encuestas al parecer con márgenes insuperables.
Pero ahora que la campaña está tomando forma en serio, Peña Nieto ha tropezado bastante en una serie de vergonzosos errores bien publicados que hacen surgir preguntas sobre su determinación como candidato. Los mexicanos van a votar en Julio para reemplazar al Presidente Felipe Calderón, cuyo término de seis años ha estado plagado de violencia y guerra con los carteles de las drogas, y ha dejado un saldo de 50,000 muertos. Muchos electores están buscando un cambio. Por ley, Calderón no puede buscar la reelección.
El Partido Revolucionario Institucional de Peña Nieto, o PRI, que gobernó en México con mano de hierro durante siete décadas hasta que fue reemplazado en la presidencia en 2000, se ha colocado como para regresar al poder. Sosteniendo que se ha reformado de sus corruptas costumbres, el PRI ha ganado varias gubernaturas y oficinas legislativas para construir de nuevo una formidable maquinaria de partido e impulsar leyes que favorezcan su proyecto de elección.
A la delantera va Peña Nieto, quien hasta el mes de septiembre era el gobernador del estado de México, el más poblado de la nación. Con otros partidos divididos, inteligentes, o en desorden, Peña Nieto se ha visto como invencible, atrayendo con su juvenil apariencia a una nueva generación de electores que poco se acuerdan del oscuro pasado del PRI.
Pero en medio de sus tropiezos, Peña Nieto no ha podido demostrar ninguna habilidad para improvisar y surgir con una rápida contestación para salvarse a sí mismo.
Aunque no es probable que estos errores vayan a erosionar significativamente el apoyo que tiene, sí sugieren que Peña Nieto no es el candidato perfecto que muchos aquí creían que era. Esto sugiere que el PRI, partido que está en una cruzada cuesta arriba por mejorar su imagen, también tiene mucho trabajo que hacer para sostener su candidatura.
"Si ahora, cuando la competencia todavía no es real, él ya tiene una mancha negra en su imagen, ¿qué podemos esperar cuando sus adversarios lancen sus estrategias ... y empiece la verdadera guerra?" Preguntó Raymundo Riva Palacio, editor de periódico y comentarista político, en una columna titulada "¿Votaría usted por Peña Nieto?"